El presidente Javier Milei (La Libertad Avanza) recibió a su par francés, Emmanuel Macron, en la Casa Rosada. Uno de los temas considerados fue el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, anunciado inicialmente como “histórico” en junio de 2019, y que en la actualidad se encuentra en un momento decisivo.
Durante la Cumbre del G20 que se realizará en Río de Janeiro el 18 y 19 de noviembre próximos, algunos países intentarán cerrar el acuerdo. Sin embargo, existe una gran oposición por parte de Francia.
¿En qué consiste el acuerdo? ¿Cuál es la situación actual? ¿En qué beneficiaría a la Argentina? Te lo contamos en esta nota.
¿Cuándo se inició y en qué consiste el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur?
Las negociaciones entre la UE y el Mercosur se iniciaron en el año 2000, pero hasta ahora no han logrado la firma del acuerdo. En mayo de 2016 relanzaron el proceso de negociación, intercambiaron nuevas ofertas de acceso a los mercados e intensificaron el ritmo de las negociaciones celebrando rondas de negociación y reuniones a intervalos regulares, según indica la UE en su página.
Pero el hito fue el 28 de junio de 2019, día en que alcanzaron un acuerdo político “para un acuerdo comercial ambicioso, equilibrado y completo que abarca cuestiones como: tarifas; reglas de origen; obstáculos técnicos al comercio; medidas sanitarias y fitosanitarias; servicios; compras gubernamentales; propiedad intelectual; desarrollo sostenible, y; pequeñas y medianas empresas”.
Sin embargo, según explicó Ricardo Carciofi, investigador principal del Programa de Desarrollo Económico de Cippec, a Chequeado: “En junio 2019 se cerró el acuerdo técnico lo cual significaba poner fin a la negociación. El proceso de ahí en más tenía una gestión de carácter formal conducente a su aprobación por la Comisión Europea y luego la ratificación”.
Y agregó: “Al comenzar esa instancia aparecieron obstáculos y demora. Primero la pandemia y luego, en ese contexto, la UE comenzó a demorar la decisión y plantear objeciones especialmente por la cuestión ambiental. La política de Bolsonaro respecto del Amazonas ofreció el flanco débil que buscaban los sectores reacios al acuerdo”.
De acuerdo con el Boletín de Comercio Exterior del Mercosur, que analiza la dinámica comercial del Mercado Común del Sur, “en lo que respecta a la agenda externa del bloque, la expectativa en 2023 estaba puesta en la posibilidad de ratificar el tratado entre el Mercosur y la Unión Europea en la cumbre CELAC-UE que se llevó adelante en julio 2023 y luego en la Cumbre Presidencial del Mercosur en el mes de diciembre en Brasil”.
“Sin embargo, esa ratificación volvió a posponerse a raíz de la falta de acuerdos a ambos lados del Atlántico. En Europa, países como Francia o los Países Bajos (cuyo parlamento aprobó una moción para instruir a su gobierno a rechazar el pacto por tercera vez en febrero de 2024) aún son reticentes a firmar el acuerdo por la preocupación que suscita en sus sectores agropecuarios”, se indica en el Boletín, una publicación anual de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
¿Por qué Francia se opone al acuerdo Mercosur-Unión Europea?
La ministra francesa de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Silvicultura, Annie Genevard, aseguró que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) “no se firmará” durante la cumbre del G20 que se llevará adelante en Río de Janeiro (Brasil) del 18 y 19 de noviembre. El argumento se basa en que el acuerdo aumentaría las importaciones agrícolas desde Sudamérica, y esto, según los agricultores de ese país, perjudicaría sus medios de vida.
Los agricultores franceses anunciaron protestas a partir del 15 de noviembre, tanto en Francia como en Bruselas. Los líderes de los principales sindicatos agrícolas manifestaron su preocupación por la competencia de productos agrícolas más baratos del Mercosur.
“Nos oponemos directamente al acuerdo con Mercosur”, declaró Genevard en una entrevista el viernes 8 de noviembre en la emisora de radio francesa Franceinfo. “Lo que debemos hacer antes de la adopción de este acuerdo internacional es intentar sumar a nuestra causa el mayor número posible de países” para poner “un derecho de veto” a este acuerdo, defendió el ministro.
Además, más de 600 legisladores franceses publicaron una carta abierta en el diario Le Monde, diciéndole a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que las condiciones para adoptar un acuerdo con el Mercosur “no se han cumplido”.
En este contexto crítico, el presidente argentino Javier Milei tiene programada una reunión con Emmanuel Macron el 17 de noviembre, antes de la cumbre del G20 en Brasil. Este encuentro podría ser clave para destrabar las negociaciones, considerando que Argentina es uno de los principales beneficiarios potenciales del acuerdo en el sector agroindustrial.
¿Cómo es el vínculo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur?
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la Unión Europea es el segundo socio comercial del Mercosur, y hasta el 2013 era el primer socio del bloque sudamericano. El comercio entre ambos bloques fue de cerca de US$ 110.000 millones en el 2023.
Además, según advierte el informe, la UE es destino del 14% de las exportaciones del Mercosur, mientras que el 20% de las importaciones del bloque sudamericano provienen del bloque europeo. Luego, explica: “No obstante, se observa un estancamiento del vínculo comercial entre los bloques mientras crece el comercio con otras regiones. Hace 20 años la UE era destino de cerca del 24% de las exportaciones del Mercosur y del 26% de las importaciones”.
Respecto de la Argentina, la institución advierte que, por la sequía, “se estima que Argentina representó el 13% de las exportaciones del Mercosur a la Unión Europea en 2023, un mínimo histórico. Las exportaciones argentinas al bloque mostraron una baja superior al 36%, pasando de casi US$ 11.000 millones a menos de US$ 7.000 millones”.
Según el último informe de “Comercio exterior. Vol. 8, nº 17 Intercambio comercial argentino” del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante los primeros 9 meses transcurridos en 2024, el comercio entre Argentina y la Unión Europea fue el tercero en importancia luego de los registrados con China y Mercosur.
De acuerdo con datos de informe, el comercio con la Unión Europea fue superavitario en 22 millones de dólares: las exportaciones totalizaron 829 millones de dólares, con un incremento interanual de 30,0% (192 millones de dólares). Además, de los veintisiete países, los 5 que registraron mayores exportaciones concentraron el 78,5% de las ventas al bloque: Países Bajos (incluye el puerto de Rotterdam, tránsito hacia otros países), España, Italia, Polonia y Alemania en ese orden.
Respecto de los productos, el 29,9% de las exportaciones totales a la Unión Europea fue por la venta de harina y pellets de la extracción del aceite de soja. El comercio con la Unión Europea constituyó el 12,0% de las exportaciones y el 13,6% de las importaciones totales.
Impactos y oportunidades del acuerdo Mercosur-Unión Europea para la Argentina
Según el informe “Acuerdo Mercosur-Unión Europea. Desafíos y oportunidades para Argentina” del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), publicado en 2020, el acuerdo “abre una nueva etapa para la inserción económico-comercial de Argentina, con potencial para ser un pilar clave de la transformación productiva nacional”. Sin embargo, advierte que su aprovechamiento requiere coordinar políticas macroeconómicas, de desarrollo productivo y comerciales.
Cippec destaca que el acuerdo va más allá del comercio de bienes: incluye capítulos sobre servicios, compras gubernamentales y propiedad intelectual que podrían impulsar la modernización productiva y la atracción de inversiones.
Sobre este punto, Carciofi, economista especializado en Desarrollo Económico de la Universidad de Sussex, Inglaterra, indicó a Chequeado: “En el plano comercial y económico, permitiría asegurar el acceso de nuestras exportaciones al mercado europeo y atraer inversiones y tecnología. El acuerdo brinda el tiempo suficiente para hacer las transformaciones del caso en las actividades más desafiadas por la competencia europea, por ejemplo el caso de la industria automotriz. En el plano institucional, el nuevo marco ofrece incentivos para mejorar el funcionamiento del Mercosur”.
“Finalmente, en el actual contexto global caracterizado por nuevas tensiones, la aproximación de ambos bloques -Mercosur y UE- ayuda a mitigar ciertos riesgos. Igualmente conviene tener claro que se trata de un instrumento que contribuye a esos objetivos. La firma del acuerdo sería un paso importante, pero de allí en más supone una agenda de trabajo para alcanzar esos propósitos”, concluyó el especialista.