Tras meses de incertidumbre y sondeos del exterior, ahora con un nuevo contexto deportivo y respaldo interno, el volante apuesta a quedarse y volver a ser protagonista en 2026.
Kevin Zenón atraviesa un momento clave en Boca. Después de un 2025 marcado por altibajos y pérdida de terreno, el inicio del nuevo año le ofrece un escenario distinto. Lejos de una salida inminente, el correntino empieza a ver una oportunidad concreta de revancha futbolística.
Durante el actual mercado de pases, su nombre apareció en la órbita de clubes como San Pablo y Alavés. Hubo consultas, charlas informales y propuestas que llegaron a la mesa dirigencial. Sin embargo, ninguna terminó de convencer a Boca, ni tampoco al propio jugador en esta nueva etapa.
Con Claudio Úbeda al mando, el panorama cambió. Zenón volvió a ser probado en el equipo titular y recuperó presencia en los entrenamientos tácticos. La caída de otras alternativas ofensivas, como la de Marino Hinestroza, y la búsqueda de mayor competencia interna, le abrieron una puerta que parecía cerrada.
En paralelo, el futbolista tomó una decisión clave fuera de la cancha: cambió de representación. Este movimiento marcó un punto de inflexión, ya que desde su nuevo entorno priorizan la continuidad en el club y la consolidación deportiva por sobre una salida apurada al exterior.












