LO EJECUTARON POR VIOLAR Y ASESINAR A UNA MONJA CUANDO TENÍA 17 AÑOS Y UNA DÉCADA DESPUÉS EL ADN DEMOSTRÓ SU INOCENCIA

Johnny Frank Garrett era el sospechoso ideal: tenía antecedentes por pequeños robos, trastornos de personalidad y lo habían visto salir del lugar del crimen. El 11 de febrero de 1992 recibió una inyección letal en una prisión de Texas. Las débiles pruebas con que lo condenaron y la identificación del verdadero culpable