En el programa “Contá Conmigo” de Radio Bitácora, el director de Tránsito de Goya, licenciado Alejandro Stortti, analizó la situación vial de la ciudad y expuso con crudeza las principales problemáticas que enfrenta el área: falta de uso de casco, alcohol al volante, motos sin documentación y una creciente dificultad para sostener controles permanentes.
Stortti, licenciado en Ciencias Criminalísticas y Criminológicas egresado de la Universidad Nacional del Nordeste, reconoció que Goya no es una ciudad ordenada en materia de tránsito. “Decir que somos una ciudad ordenada sería mentir”, afirmó, al tiempo que detalló que actualmente circulan más de 60 mil motos y más de 20 mil vehículos, según datos del Registro Nacional de la Propiedad Automotor.
En promedio, explicó que de cada diez motos que se detienen en un operativo, solo cinco o seis tienen la documentación en regla. Sin embargo, si se contemplan otras infracciones —falta de casco, ausencia de espejos, luces defectuosas o exceso de pasajeros— la mayoría presenta algún tipo de irregularidad.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la contradicción social frente a los controles. “La gente pide mano dura, pero cuando le toca el control siempre tiene un argumento: iba a trabajar, me olvidé el casco, se me venció la licencia”, señaló. Según el funcionario, existe una tendencia a exigir orden para los demás, pero resistirse cuando la sanción es propia.
En relación a los accidentes, Stortti destacó que cada siniestro impacta directamente en el sistema de salud pública. “El ciudadano no entiende que cada accidente lo estamos pagando todos”, sostuvo, remarcando el alto costo que generan los traumas derivados de motociclistas sin casco o conductores alcoholizados.
Durante el último fin de semana, la Dirección de Tránsito retuvo más de 15 vehículos entre autos y motos por alcoholemia positiva. Desde noviembre, indicó, se intensificaron los operativos en distintos horarios, con especial foco en el uso del casco. El 90 por ciento de las actas labradas incluyen esta infracción, y actualmente el área cuenta con 180 caños de escape secuestrados para su destrucción.
El funcionario también se refirió a las picadas ilegales y al uso de motos modificadas. Señaló que muchas veces los jóvenes que participan en estas prácticas cuentan con el aval o desconocimiento de sus propios padres. “Después son los mismos que reclaman que tránsito no hace nada”, expresó.
Respecto a los animales sueltos, aclaró que la Dirección interviene dentro del casco urbano mediante un cuerpo de inspectores montados, aunque la problemática en rutas corresponde a otras jurisdicciones como el PRIAR, la Policía o Gendarmería, según el tramo. Actualmente hay entre seis y siete caballos retenidos en el corral municipal. “Siempre aparece un argumento para tapar la irresponsabilidad del dueño”, indicó.
Otro punto abordado fue el rol del peatón, a quien definió como “el último escalafón” en ciudades como Goya. Aunque la Ley Nacional de Tránsito contempla obligaciones para quienes circulan a pie —como cruzar por las esquinas—, reconoció que las campañas locales se enfocan principalmente en motociclistas y automovilistas.
Stortti adelantó además que solicitó al Ejecutivo avanzar en la implementación de cámaras de control de tránsito, especialmente para sancionar el cruce de semáforos en rojo. En una etapa posterior, podrían incorporarse dispositivos con cinemómetros para controlar la velocidad.
A pesar del escenario complejo, el director de Tránsito aportó un dato alentador: según estadísticas de Bomberos, durante el último año se registró una disminución en la cantidad de siniestros y de víctimas fatales en comparación con el período anterior, en paralelo con un incremento en el número de actas labradas.
“La sociedad reclama controles. El problema es sostenerlos en el tiempo y asumir que la ley es para todos”, concluyó Stortti, dejando planteado un debate que atraviesa a toda la comunidad: la tensión permanente entre libertad individual y responsabilidad colectiva.












