La curtiembre de Galperín, en serio riesgo por Milei

Hace 80 años, el abuelo de Marcos Galperín, dueño de Mercado Libre, fundó la curtiembre Sadesa en la localidad de Esperanza, Santa Fe. El edificio de esa empresa albergó la primera oficina de la empresa de su nieto. Como FATE, la empresa familiar que hoy dirige su hermano Miguel sobrevivió, con altos y bajos, a todos los gobiernos. Como FATE, la firma de los Galperín -que supo ser la curtiembre más importante del mundo y provee a marcas como Adidas y Nike- está a punto de caer por la crisis económica del gobierno de Javier Milei.

A la preocupación de los trabajadores por el ajuste cada vez mayor del proceso preventivo de crisis en marcha, se sumó un colapso casi total en las finanzas. Según supo Página I12, Sadesa no tiene dinero ni pagar la cuota social de la cámara madre que integra. En una carta enviada al presidente de la Federación de Industriales de Santa Fe (FISFE), el apoderado de la fábrica de cueros solicitó que “se proceda a la baja de la afiliación institucional que dicha empresa mantiene con esa Federación, con efecto a partir del día 1 de abril de 2026, requiriendo se desactive toda cuota o contribución que pudiera devengarse con posterioridad a dicha fecha”.

Aclaran, además, que “la decisión adoptada responde a la situación económica que actualmente atraviesa la empresa, lo que impone una readecuación de compromisos institucionales y operativos”. Lo más increíble de la historia, que además muestra lo delicado del escenario, es que la cuota social de FISFE que la curtiembre de los Galperín no puede pagar asciende a los 360 mil pesos mensuales. Un monto ridículamente bajo para una empresa, incluso una de tamaño pequeño.

La situación que llevó a Sadesa a esta crisis, según la propia firma, es un compendio de situaciones, pero una es clave: las condiciones de su negocio en Argentina no sólo son malas por la crisis de demanda que atraviesan todas las otras empresas de otros rubros, sino también que desde hace más de un año, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger dio por terminada una protección estatal que había para el sector: niveló las retenciones del cuero crudo con las del cuero curtido, logrando así que se fomente la exportación sin agregado de valor. Así, desprotegió a las curtiembres argentinas con la idea de que eso contribuiría a bajar el precio de la carne vacuna, algo que tampoco ocurrió. Lo que sí ocurrió, como en el caso de FATE, es la destrucción de la fuente de trabajo.

Puede parecer curioso, pero es lógico: Sadesa tiene un problema con el negocio en Argentina, pero puede relocalizarlo en otros países. Se pensó, de hecho, en fabricar en Paraguay, Vietnam o Tailandia. La empresa tiene los cuartes centrales en el Conurbano Bonaerense, pero ya cuenta con plantas en Tailandia y otras zonas de Asia, es decir, está en condiciones de hacer lo mismo en lugares donde haya más apoyo a la actividad. En esas regiones, naturalmente, es el principal proveedor de cueros para las marcas deportivas que producen calzado para el mundo y también le vende a firmas como Ralph Lauren.

Las coincidencias con el caso de la empresa de neumáticos de la familia Madanes Quintanilla no son sólo económico-financieras. También sabe el Gobierno de Milei cómo es la situación de Sadesa. Capital Humano viene interviniendo en el preventivo de crisis de la empresa hace meses. ¿La dejarán caer como a FATE?

Ajustazo y alerta

Walter Lebach, el abuelo inmigrante alemán de Galperín, fundó la Sociedad Anónima de Exportaciones Argentinas (Sadesa) en 1941 con la idea de exportar cuero crudo a Europa. La empresa evolucionó, años después, bajo la gestión de Ernesto Galperín, que logró poner a la planta como uno de los principales proveedores de marcas emblema como Nike y Adidas.

En los años de pandemia de COVID, los Galperín utilizaron la ayuda del Estado cobrando los ATP y se beneficiaron de exenciones impositivas que le permitieron pasar sin problemas esos años.

La curtiembre Sadesa, más allá del romanticismo que se le quiso imponer a Mercado Libre, fue el principal sostén de nacimiento de la hoy más grande empresa de la Argentina. La firma de Galperín no se hizo en un garage y sobre una mesa de caballetes, se hizo con dinero y financiación del negocio de los cueros.

La empresa entró en marzo del 2025 en un proceso Preventivo de Crisis para ajustarse. Se lo habilitó el Ministerio de Capital Humano, que conduce la ministra Sandra Pettovello. Con eso, achicaron su plantilla de empleados de 2000 a sólo 400.

José Fernández, el secretario General del gremio de la industria del Cuero explicó a medios de la provincia de Santa Fe que “ya hace 9 meses que se viene con el programa preventivo de crisis, que se arrancó con el 100% no remunerativo que se quedaba la empresa de los aportes de los trabajadores y ahora se bajó un 70-30 en los últimos tres meses. Desde la empresa hubo un pedido para seguir con el programa preventivo de crisis por cuatro meses más, pero el Ministerio de Capital Humano le dijo que no, que podían ser únicamente tres meses, hasta marzo”.

En este contexto, el dirigente gremial expuso en las últimas horas que “el miércoles pasado teníamos una reunión prevista en el Ministerio en Buenos Aires donde llevamos la negativa de los trabajadores de seguir en esta situación”. Remarcó que “el único que llevó la negativa fue Esperanza, a través de la asamblea realizada con sus afiliados, pero tanto Federación como los otros sindicatos seguían acompañando la idea de la empresa”.