Después de años de distancia y viejas rencillas, Susana Giménez y Miguel Romano volvieron a reencontrarse en la mansión que la diva tiene en Argentina. La relación profesional y de amistad entre Romano y Susana se había deteriorado notablemente desde 2021, cuando la conductora decidió llevar a Uruguay a un extrabajador del histórico peluquero y, más tarde, Romano criticó abiertamente el look de la diva en su regreso a la televisión en 2024. Todo indicaba que no habría marcha atrás, pero la historia finalmente se pudo solucionar: este reencuentro selló la reconciliación y, aunque fuera solo por una tarde, Romano volvió a tomar el rol de peluquero de Su.
Las imágenes del reencuentro transmitieron el clima relajado y la complicidad de los viejos tiempos. En dos de las fotos, Susana aparece en su baño rodeada de productos de belleza, sonriente y con gafas oscuras, mientras Romano —con su estilo clásico de gorra y lentes de sol— la peina y bromea junto a un estilista más joven. Los tres posan frente al espejo, rodeados de frascos, cepillos y el brillo del chandelier, en una escena íntima y distendida.
En las otras postales, el foco está en el vínculo profesional: Romano, con gesto concentrado, revisa el cabello rubio de Susana y posan mirando a cámara, ella con una camiseta verde con brillos y él con una remera negra decorada. La cercanía y la confianza se notan en los gestos y en la actitud relajada de ambos, que parecen dejar atrás los desencuentros del pasado.


El propio Romano acompañó una de las imágenes con un mensaje cargado de historia y emoción: “Las manos siguen teniendo memoria. Hoy volví a peinar a Susana, como en tantos momentos de nuestra vida”, escribió en el pie de foto del posteo que compartió junto a la diva, sellando así un reencuentro que para muchos parecía imposible y que confirma que su lazo profesional y afectivo logró reinventarse una vez más.
A la salida de la casa de Susana, las cámaras de Puro Show (El Trece) aguardaban para registrar el reencuentro. Romano se mostró distendido y negó cualquier conflicto real con la conductora: “No, sorprendido no, porque ella ya prácticamente está viviendo en Punta del Este y acá la vine a saludar e hice muy buen rato con ella y charlamos. Le hice un poco de color en el pelo y está muy linda”. Consultado sobre el tiempo que llevaban sin verse, precisó: “Después de cuatro meses, cinco meses”.
Sobre los rumores de pelea, fue categórico: “Eso fue una confusión muy grande que hubo. Yo nunca me peleé con Susana. Jamás me pelearía después de cincuenta y dos años juntos. No, no, no, no, no, no, no, no”, enfatizó. Romano explicó que la distancia se debió a los cambios de hábitos y residencia de Giménez: “Ella está en Punta del Este, tiene que ir a la playa y no se usan los peinados. Lo que se usa actualmente en todo es raya en medio, al costado, pelo lacio, es natural. No vas a ver ninguna mujer peinada de peluquería. Me parece maravilloso eso. Y bueno, es una caída muy grande para mis colegas queridos, que se arreglen como pueden”.


Respecto a su labor en la jornada, Romano detalló: “Hice color y le peiné un poco el pelo. Le puse unos pelitos más acá al costado y nada más”. Cuando el cronista recordó las críticas que el estilista había hecho sobre el look de Susana en televisión el año anterior, Romano fue claro: “Ahora estaba perfecto el pelo, el color, todo. Hoy hicimos color”.
Sobre la posibilidad de volver a trabajar con la diva, dejó la puerta abierta: “Sí, voy a volver. Ella quería a mi casa de quinta, afuera”. Finalmente, consultado sobre el futuro televisivo de Giménez, Romano respondió: “No sé. No, creo que no”.
El testimonio, relajado y sin polémicas, selló públicamente una reconciliación que parecía imposible hace apenas unos meses y dejó en evidencia que, a pesar de los desencuentros, la historia entre Susana Giménez y Miguel Romano sigue sumando capítulos.












