En los estudios de Multiplataformas Bitácora, durante el programa “Atípica” que se emite los viernes de 20 a 22 hs, la hermana Norma Pérez Vargas, carmelita misionera teresiana oriunda de México y actualmente radicada en Goya, compartió su testimonio de vida, su vocación y una profunda reflexión sobre la espiritualidad cristiana. Estuvo acompañada por Marita Díaz Colodrero, integrante de la Pastoral Vocacional.

La religiosa, quien desarrolla su labor en espacios como el Colegio Santa Teresa, el Centro de Apoyo Escolar Estrella de Belén y el comedor Ángel de la Guarda, explicó que la espiritualidad no es solo una teoría o una práctica devocional, sino una forma de vivir desde la experiencia de Dios. “Es dejar que la vida de Cristo impregne todos los aspectos de la existencia: el trabajo, las relaciones, las decisiones y los proyectos”, expresó.
En ese sentido, remarcó que una auténtica vida espiritual debe estar fundamentada en la Biblia, el magisterio de la Iglesia y la enseñanza de los santos, evitando caer en lo que definió como “espiritualidades falsas o superficiales” que abundan en la actualidad.
Durante la entrevista también se abordó la apertura de la Iglesia hacia todas las personas. Pérez Vargas explicó que cualquier persona puede acercarse, participar y, si lo desea, recibir el sacramento del bautismo a cualquier edad. “La Iglesia está abierta a todos, no hay distinción. La única condición es la fe”, afirmó.

Uno de los momentos más destacados fue la explicación sobre la diferencia entre monjas y religiosas, un concepto que suele generar confusión. Detalló que las monjas llevan una vida de clausura, dedicada principalmente a la oración dentro del convento, mientras que las religiosas, como es su caso, desarrollan tareas pastorales y misioneras en contacto directo con la comunidad.
Asimismo, explicó las distintas formas de organización dentro de la vida religiosa, diferenciando entre congregaciones de derecho diocesano y de derecho pontificio. En su caso, pertenece a una congregación misionera de derecho pontificio, con presencia en cuatro continentes: América, África, Europa y Oceanía.
En el plano personal, compartió cómo descubrió su vocación. Relató que a los 18 años, tras la pérdida de una hermana, comenzó un proceso de búsqueda interior marcado por preguntas existenciales. “Ahí empecé a preguntarme qué quería de la vida, qué sentido tenía todo”, recordó. Ese proceso la llevó a acercarse a la Iglesia, participar en actividades y conocer distintas congregaciones.
Aunque inicialmente su proyecto de vida era formar una familia, con el tiempo encontró en la vida religiosa una respuesta más profunda a su búsqueda de sentido. “Sentía que había una felicidad mayor que no encontraba en lo cotidiano. Descubrí que esa felicidad estaba en Dios y en el servicio”, señaló.
Tras un camino de discernimiento de aproximadamente dos años, decidió ingresar a la vida religiosa, encontrando su lugar en la espiritualidad carmelita. Explicó que el carisma de su congregación, heredado de su fundador Francisco Palau, se centra en reflejar y restaurar la belleza de la Iglesia a través del servicio a Dios y al prójimo.
Actualmente, ese carisma se traduce en cuatro ejes de misión: crear comunión, restaurar la belleza, vivir la espiritualidad y responder a las necesidades de la comunidad.
Finalmente, la hermana dejó un mensaje para quienes puedan sentir una inquietud vocacional: animarse a preguntar, a buscar acompañamiento y a abrirse a la posibilidad de un camino diferente. “Dios sigue llamando, solo hay que animarse a escuchar”, concluyó.
FUENTE : Multiplataformas Radio, Tv y Streaming de Goya












