La reunión que mantuvieron esta semana el gobernador Juan Pablo Valdés y el ministro del Interior Diego Santilli dejó una consecuencia política inmediata: el apoyo a la reactivación de la Autovía de la Ruta Nacional 12. Un tema que volvió a instalarse como uno de los principales de la agenda provincial, pero además confirmó que Corrientes seguirá apostando a una estrategia de negociación directa con el Gobierno nacional en un contexto de fuerte reconfiguración del mapa político argentino.
El encuentro se produjo el miércoles después de varios días de intenso debate público sobre infraestructura vial y la relación entre Provincia y Nación. La polémica había escalado tras el cruce entre JP Valdés y el jefe del Distrito Corrientes de Vialidad Nacional, David Moulin, por la situación del corredor Belgrano y la exclusión de la avenida 3 de Abril de la futura concesión vial. En aquel contexto, el gobernador había endurecido su discurso y reclamado soluciones concretas antes que explicaciones administrativas. “En vez de dedicarse a contestarme a mí podría dedicarse a solucionar ese problema para el bien de todos los correntinos”, había afirmado.
Sin embargo, lejos de traducirse en una ruptura institucional, aquella controversia terminó funcionando como antesala de una negociación más amplia con la Casa Rosada. La reunión con Santilli mostró que el Gobierno provincial optó por separar la discusión política de la gestión y concentrar sus esfuerzos en obtener respuestas para las obras consideradas estratégicas.
El dato central fue la confirmación de avances para la reactivación de la Autovía 12, una obra que cuya paralización se había convertido en una de las principales preocupaciones de sectores productivos, transportistas y usuarios de uno de los corredores más transitados del Nordeste.
Tras el encuentro, Valdés señaló que dialogó sobre “temas de agenda común con el Gobierno nacional” y destacó especialmente que “avanzamos en esta obra que reactivaremos próximamente”.

La relevancia política de ese anuncio excede el plano de la infraestructura. La Autovía 12 se transformó durante las últimas semanas en una especie de prueba de laboratorio para medir el alcance real del vínculo entre Corrientes y la administración de Javier Milei. Mientras otras provincias mantienen una relación de confrontación abierta con la Casa Rosada, el oficialismo correntino busca exhibir resultados concretos mediante una estrategia de cooperación institucional.

Negociaciones legislativas
En ese marco también debe interpretarse el capítulo legislativo de la reunión. Según trascendió desde el Gobierno nacional, uno de los temas abordados fue la reforma electoral impulsada por el oficialismo, particularmente la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. La posición de Valdés no es nueva. “Nosotros siempre estamos a favor de la eliminación de las PASO; es un acto totalmente innecesario”, había sostenido previamente, agregando que representan “un gasto innecesario”.
La coincidencia entre ambas administraciones aparece en un momento clave para el Congreso. Aunque La Libertad Avanza logró fortalecer su presencia parlamentaria, continúa dependiendo de acuerdos con gobernadores para garantizar mayorías en iniciativas sensibles.
En ese escenario, Corrientes se consolida como uno de los interlocutores con capacidad de aportar respaldo político a cambio de avances en cuestiones de gestión.
La secuencia también tiene implicancias en la política local. A pocos meses de nuevas definiciones electorales, la posibilidad de exhibir obras reactivadas y canales de diálogo abiertos con Nación fortalece la posición del oficialismo provincial frente a una oposición que venía cuestionando la efectividad de las gestiones ante el Gobierno central.
Al mismo tiempo, permite a JP Valdés diferenciarse tanto de los sectores que promueven una confrontación permanente con la Casa Rosada como de quienes plantean una alineación incondicional.












