En un insólito error, la Justicia convocó a una persona equivocada en una citación por el juicio de la Causa Cuadernos. Se trata de un homónimo de un testigo que la fiscalía había pedido que declare en el proceso. El hombre dijo: “Se equivocaron de Juan Carlos Santos”. Aclaró que no trabajó en la ex-AFIP, actual ARCA.
La fiscalía buscaba citar al exsubdirector de Grandes Contribuyentes Nacionales del organismo recaudador, cuando estaba a cargo de Alberto Abad.
Al convocado Santos, citado por error, le preguntaron en el inicio del juicio su nombre, su profesión, a lo que el hombre respondió que es contador público y contestó que no conocía ni tenía algún vínculo con los imputados en el proceso.
Consultado sobre si trabajó en la ex-AFIP, el contador respondió que no, y luego dijo: “¿Puedo aclarar algo? Se equivocaron de Juan Carlos Santos”.
Desde el Tribunal Oral Federal N°7 le preguntaron: “Cuando lo contactaron para prestar declaración en el marco de este juicio, ¿le explicaron los motivos de la citación?”. El contador respondió: “No, nadie me llamó ni me explico nada. Me llegó un WhatsApp, que me iban a citar. Yo estaba en el exterior, con mi hija, y me tuve que volver, para esto”.
Luego le preguntaron: “¿Usted hizo alguna manifestación vía WhastApp para ver si podía aclarar esta situación?“. Santos contestó: “Pregunté de qué se trataba y me dijeron que no me podían aclarar”. Luego le pidieron disculpas, y el hombre se retiró.
Cuadernos: funcionarios de ARCA revelaron las maniobras que usaban empresarios para retirar dinero en efectivo de la obra pública
Días atrás, cuatro funcionarios de ARCA detallaron en el juicio de la Causa Cuadernos las maniobras utilizadas por empresarios investigados para extraer fondos en efectivo de contratos de obra pública adjudicados durante los gobiernos kirchneristas.
Las operatorias incluían la contratación de proveedores calificados como “no confiables”, la emisión de facturas de dudosa consistencia y la compra de dólares en efectivo entregados a apoderados de las uniones transitorias de empresas (UTE).
Entre las firmas investigadas aparecen Isolux, Fainser, Sacde (ex IECSA) y Esuco. Todas ellas formaban UTE para proyectos específicos de infraestructura. Al recibir adelantos o pagos parciales del Estado, contrataban a proveedores que emitían facturas sin contraprestación comprobada. Esos egresos se registraban contablemente como gastos comerciales ordinarios vinculados a la obra, lo que permitía la salida de dinero sin respaldo documental.
Uno de los casos mencionados es el de Isolux, que en 2007 se adjudicó la construcción de la Usina Termoeléctrica de Río Turbio por más de 2000 millones de pesos. Empleados de la ex AFIP detectaron que parte de los fondos se derivaba a través de intermediarios en Nueva York hacia cuentas en la Banca Privada de Andorra.
Una de las testigos dijo: “Nos informaron que la plata había sido derivada a través de un intermediario en Nueva York a la Banca Privada de Andorra. Hasta ahí llegó nuestra labor investigativa”.












