En una nueva edición de “Nos Dijieron Que No, Pero Vinimos Igual”, Mariela compartió una historia marcada por el amor hacia los animales, el trabajo y una idea que comenzó de manera casi improvisada y terminó convirtiéndose en un servicio reconocido por numerosas familias de Goya: el Remis Canino.
La iniciativa nació hace aproximadamente 15 años, cuando Mariela se encontraba buscando una nueva actividad laboral. Entre las posibilidades aparecía la idea de abrir un pet shop o dedicarse a la venta de alimentos para animales, hasta que surgió una propuesta diferente: crear un remis especialmente destinado al traslado de mascotas.
La idea fue sencilla pero innovadora para aquel momento. Adaptó su vehículo retirando el asiento trasero, incorporó una reja de protección y comenzó a repartir pequeños folletos en veterinarias para dar a conocer el servicio. En una época en la que las redes sociales todavía no tenían el protagonismo actual, aquellos papelitos fueron su principal herramienta de difusión.
El primer llamado llegó para trasladar a una perrita llamada Dona, una bull terrier, hacia una veterinaria. Ese viaje significó el comienzo de una actividad que con el paso del tiempo se transformaría en una verdadera vocación.
Mariela contó que durante estos años aprendió a reconocer las reacciones y comportamientos de cada animal. Aunque nunca tuvo problemas graves con sus pasajeros, cada mascota presenta una personalidad diferente y requiere determinados cuidados. Perros y gatos forman parte de sus pasajeros, aunque reconoce que trabajar con felinos puede ser un desafío mayor por su carácter independiente y la dificultad que muchas veces existe para colocarlos dentro de un canil.

ENTRE ANÉCDOTAS, SUSTOS Y MUCHO HUMOR
Quince años de trabajo también dejaron innumerables historias. Una de las más recordadas ocurrió cuando tuvo que trasladar a un perro llamado Duffy para una cirugía. Al llegar al domicilio, descubrió que nadie podía agarrarlo porque el animal mordía a todos, incluido su propio dueño.
La familia intentaba convencerlo de subir al vehículo utilizando comida, pero había un detalle fundamental: el perro debía permanecer en ayunas porque iba a ser operado.
Finalmente, mediante una improvisada tarima, lograron que Duffy subiera al vehículo. Mariela reconoció que aquel viaje fue prácticamente un desafío y que tuvo que extremar todos los cuidados para llegar a destino.
Otra experiencia que recordó con humor y preocupación ocurrió cuando trasladaba a un perro que comenzó a convulsionar durante un viaje de apenas unas pocas cuadras. La situación generó un enorme susto y Mariela utilizó la sirena que lleva instalada en su vehículo para poder avanzar rápidamente hasta la veterinaria.
Al llegar, descubrió que el animal tenía antecedentes de convulsiones y que la situación, aunque alarmante, era conocida por sus propietarios. “Me hubieras avisado antes”, contó entre risas al recordar el episodio.
También recordó una de sus primeras experiencias, cuando una perra que trasladaba terminó haciendo sus necesidades dentro del vehículo. La situación fue tal que los vidrios quedaron completamente sucios y Mariela tuvo que regresar a su casa para limpiar todo. Con el tiempo, aseguró, fue aprendiendo y tomando precauciones para enfrentar este tipo de situaciones.

UN VÍNCULO QUE VA MÁS ALLÁ DEL TRASLADO
Más allá de transportar animales, el trabajo de Mariela generó un vínculo particular con sus pasajeros. Muchos perros ya la reconocen por el sonido de su vehículo y reaccionan con entusiasmo cuando la ven llegar.
Durante la entrevista contó que algunos animales incluso salen corriendo desde sus casas al escucharla, demostrando que el vínculo construido a lo largo de los años trasciende el simple traslado.
Para Mariela, esa relación representa una de las mayores satisfacciones de su trabajo. También destacó que, aunque existen momentos difíciles y situaciones tristes, son muchas más las experiencias positivas que le dejó esta actividad.
15 AÑOS DE UNA IDEA QUE SE CONVIRTIÓ EN VOCACIÓN
Lo que comenzó como una idea para encontrar una nueva salida laboral terminó convirtiéndose en un emprendimiento con 15 años de historia. Una propuesta que, en sus comienzos, parecía extraña para muchos, pero que con el tiempo demostró responder a una necesidad concreta de las familias que necesitaban trasladar a sus mascotas.
Hoy, Mariela continúa recorriendo Goya con sus pasajeros de cuatro patas, acumulando kilómetros, historias y anécdotas que reflejan una relación muy especial entre una trabajadora y los animales que acompaña.
Una historia que demuestra que, muchas veces, una buena idea puede comenzar con una conversación, una reja, un auto adaptado y muchas ganas de intentarlo.
Mira la nota aca :
https://www.youtube.com/live/HAMrvYxgywg?si=cWgRYJc3w_f6lng2












