El economista Juan Carlos de Pablo, uno de los asesores más escuchados por el presidente Javier Milei, publicó en La Nación una columna dirigida directamente a los 920 trabajadores despedidos por Fate tras el cierre de su planta.
El título ya marcó el tono: “Consejo no pedido a los 920 despedidos por Fate”. Y el contenido fue aún más contundente.
“Cobren la indemnización, dosifiquen los gastos y busquen otros trabajos”
Así, sin matices. De Pablo planteó tres pasos concretos para quienes perdieron su empleo:
- Cobrar la indemnización.
- Reducir gastos a dos tercios del nivel anterior.
- Salir a buscar trabajo “como asalariado, cuentapropista o lo que sea”.
Según explicó, un trabajador con 20 años de antigüedad que reciba el equivalente a 20 salarios podría sostenerse “un par de años y medio” si ajusta sus gastos. El riesgo, advirtió, es intentar mantener el mismo nivel de consumo y quedarse sin ingresos.
Para el economista, el “error grave” sería gastar todo y luego no tener margen de maniobra. Ajustarse ahora, incluso si luego aparece un empleo rápido y el ajuste resulta “excesivo”, sería el costo menor.
No distraerse: “Resistir no cambia la realidad”
De Pablo también apuntó contra dos ideas que —según él— no ayudan a la toma de decisiones:
- Presionar para que la empresa vuelva a operar.
- Creer que “no hay trabajo” y desistir de buscar.
Sobre lo primero, comparó la probabilidad de reapertura con “ganar el premio mayor en la lotería”. Y sostuvo que el cierre de una empresa es una decisión demasiado grave como para pensar que se trata de una pulseada pasajera.
Sobre lo segundo, afirmó que es fácil hablar de falta de oportunidades cuando se está empleado. Para quien fue despedido, dijo, la única tarea relevante es “buscar, buscar y buscar”.
El mensaje que sacude en plena crisis industrial
El consejo no es neutro. Llega en un contexto de fuerte debate sobre la política económica del Gobierno, los costos laborales y la situación de la industria nacional.
Fate cerró su fábrica hace una semana y dejó sin trabajo a más de 900 empleados, generando un hondo impacto sindical y político.
En ese marco, que uno de los economistas más influyentes del oficialismo recomiende aceptar la situación y reconvertirse rápidamente genera repercusiones.
“Mira que hay que escribir una nota ofreciéndole como ‘consejo’ a trabajadores despedidos que ajusten sus gastos y ‘busquen otro trabajo’. Se vuelve imperioso que recuperemos algo de la corrección política que hemos perdido”, escribió Lucas Romero en X.
El antecedente personal de De Pablo
El propio economista recordó que su consultora nació en agosto de 1989, en medio de la hiperinflación argentina.
“No fue producto de profundos estudios de mercado”, escribió, sino consecuencia de la crisis. “Vivo agradecido a una circunstancia, no a una visión estratégica”.
Y dejó flotando una idea fuerte: que una crisis puede ser también un punto de partida.
¿Resignación o pragmatismo?
El mensaje abre un debate incómodo. ¿Es un llamado realista a la responsabilidad financiera individual? ¿O una señal de frialdad frente a una crisis laboral masiva?
Mientras la discusión política sigue, el consejo está dado. Sin épica, sin consignas y sin promesas de regreso: indemnización, ajuste y búsqueda.
Y nada más.












