La Tasa Mayorista de Argentina (TAMAR), correspondiente a los plazos fijos de más de $1.000 millones, se desplomó 219 puntos básicos el jueves y quedó con una Tasa Nominal Anual (TNA) del 23,44%, mínimo desde que comenzó la serie en octubre de 2024. Esto sucedió tras un cambió de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que le permitió a los Fondos Comunes de Inversión (FCI) Money Market pasar de tener el 50% al 60% de la cartera en plazos fijos tradicionales. Esta compresión tiene su impacto en la curva de bonos en pesos y, además, podría incentivar una reacción del crédito.
Baja con fuerza la tasa TAMAR: ¿qué efectos provoca sobre la economía?
La baja en la TAMAR puede ser interpretada como una señal de que el Banco Central (BCRA) busca reactivar la economía, ya que puede contribuir a abaratar el financiamiento para empresas y familias, estimulando así la inversión y el consumo.
Cabe recordar que, en 2025, se migró desde la política de tasa de referencia a un sistema de agregados monetarios. Con este viraje, el Banco Central pretendía controlar la cantidad de dinero, dejando que la tasa se determine en el mercado, algo que finalmente no se cumplió a rajatabla.
Luego de atravesar periodos de grandes volatilidades en las tasas, sobre todo ante las elecciones legislativas, la forma de controlar el sistema fue mediante un apretón monetario. Para 2026 el Gobierno se propuso una remonetización a través de una mayor demanda genuina de pesos, que tampoco está sucediendo.
“A nivel estrategia, el Gobierno básicamente busca bajar el costo del dinero en pesos, ordenar la curva de tasas y que la plata no se quede toda en instrumentos súper cortos sino que vaya más a bonos o financiamiento del Tesoro. Diría que no es casual, es una forma indirecta de empujar las tasas para abajo y estabilizar la liquidez”, amplió Paniagua.
El efecto de la baja de tasas sobre el crédito y la demanda de pesos
El economista José Ignacio Bano, sostuvo que la TAMAR es una referencia importante en el mercado que incluso interviene en cómo se financia el Gobierno. “Por ejemplo, el mercado se contentaría con una tasa un poco más baja porque el punto de referencia sería justamente la TAMAR. Si esta baja un par de puntos, también el Estado también puede pagar menos por las Lecaps, lo que genera un beneficio por ese lado“, explicó.
Según su visión, también provocaría un recorte en las tasas para el crédito, en un contexto en el cual “existe un problema importante con los préstamos en pesos, sobre todo por la alta mora, que funciona como el dilema del huevo y la gallina: las instituciones financieras cobran una tasa y un margen altos porque prevén que la gente no va a pagar, pero luego la gente no puede pagar precisamente porque la cuota es muy alta debido a esa tasa”.
“Creo que el hecho de que baje la tasa no solo va a contribuir a disminuir la morosidad, sino que también fomentará el crédito. Esto, en última instancia, colabora con el consumo, la actividad económica y demás; así que me parece que es una medida bienvenida”, amplió Bano.
Sin embargo, también puede traer complicaciones, según Anzalone, debido a que “la TAMAR venía funcionando como un ancla para sostener la demanda de pesos”. “Si baja demasiado, se reduce el incentivo al carry y puede empezar a aparecer más demanda de cobertura en dólares. Es decir, menos tasa real implica más fragilidad cambiaria potencial”, explicó.
“El Gobierno está intentando administrar el equilibrio: necesita bajar el costo en pesos y evitar tensiones en la deuda, pero sin desarmar del todo el esquema contractivo. El riesgo es pasarse de rosca: si la tasa cae más rápido que la inflación, podés perder parte del ancla nominal que venía sosteniendo la estabilidad cambiaria”, alertó.












