En los estudios de Multiplataformas Bitácora, durante el programa Conta Conmigo, que se emite de lunes a viernes de 8 a 10 hs, fue entrevistada la Licenciada en Educación Inicial Araceli Bellando, creadora de Club Aldea, un espacio pensado para acompañar las infancias desde una mirada más consciente, respetuosa y personalizada.
Durante la charla, Araceli compartió su experiencia de nueve años trabajando con niños y familias, remarcando que educar no implica solamente acompañar a los pequeños, sino también comprender todo el entorno que los rodea: padres, madres, abuelos y cuidadores.
Licenciada en Educación Inicial y docente de nivel inicial, Bellando explicó que su formación profesional y académica le permitió ampliar la mirada sobre las nuevas infancias y entender que los niños de hoy presentan necesidades distintas a las de generaciones anteriores.
“Cuando uno acompaña las infancias, acompaña todo lo que hay detrás de cada niño”, expresó, destacando que hoy existe una necesidad urgente de revisar los modelos tradicionales de educación.
Según explicó, la educación actual aún conserva muchas estructuras rígidas heredadas de sistemas antiguos, donde predominaban el disciplinamiento, la uniformidad y hasta los castigos físicos. Frente a eso, propone una mirada más flexible que no significa permisividad, sino comprensión.
Para Bellando, permitir que un niño escuche un cuento acostado, sentado en el piso o en la posición que su cuerpo necesita, también forma parte del aprendizaje. “Venimos de una educación que busca uniformizar, cuando en realidad deberíamos aprender a mirarnos”, sostuvo.
En ese contexto nace Club Aldea, un espacio creado para que los niños puedan “ser”, expresarse libremente y construir vínculos genuinos desde el juego, la creatividad y la convivencia.
Club Aldea funciona como una propuesta alternativa donde se habilita la multitarea pedagógica: los chicos pueden pintar, construir, jugar, cantar, moverse o simplemente explorar hasta encontrar aquello que los conecta con el momento.
Además, se generan instancias compartidas como meriendas, talleres de cocina y actividades grupales que fortalecen el sentido de comunidad y pertenencia.
“El niño necesita ser escuchado y entendido con todo lo que trae”, explicó Araceli, señalando que incluso elementos que muchas veces se consideran problemáticos, como llevar un juguete al espacio, pueden transformarse en oportunidades para socializar, conversar y construir oralidad.
El espacio está abierto a niños de hasta 12 años aproximadamente, con propuestas organizadas por grupos reducidos según las edades, lo que permite un acompañamiento más personalizado.
Actualmente cuentan con talleres de porcelana para niños desde los cuatro años, propuestas de cocina, actividades especiales mensuales y próximamente incorporarán encuentros para bebés junto a sus mamás.
Bellando destacó la importancia de trabajar con grupos pequeños, de entre ocho y diez niños, ya que esto permite conocer mejor sus emociones, comportamientos y necesidades, favoreciendo una educación más cercana y humana.
También remarcó el valor del orden como parte del aprendizaje, no desde la rigidez, sino desde la responsabilidad compartida. “El desorden del juego es el orden natural del juego”, explicó, diferenciando el caos creativo del momento lúdico del necesario cierre y organización al finalizar cada actividad.
Otro de los ejes centrales de la entrevista fue el impacto de la tecnología en la infancia actual. La licenciada advirtió que hoy los niños tienen acceso inmediato a casi todo, lo que muchas veces dificulta procesos como compartir, esperar o sostener vínculos reales.
Además, señaló que la falta de tiempo de los adultos muchas veces termina siendo reemplazada por pantallas, juguetes o dispositivos, cuando lo que verdaderamente necesitan los niños es presencia consciente.
“Hoy está todo menos nosotros”, reflexionó, haciendo una autocrítica sobre cómo incluso los adultos caen constantemente en la distracción del celular, afectando la calidad del encuentro y la comunicación familiar.
Para Bellando, el gran desafío no es eliminar la tecnología, sino encontrar equilibrio y recuperar espacios de conversación, juego compartido y mirada presente.
Club Aldea busca justamente eso: ofrecer un lugar donde cada niño pueda sentirse parte, encontrar su comunidad, desarrollar empatía, aprender a compartir y construir desde lo humano.
Un espacio donde ser niño no sea una excepción, sino la base de todo.
Mira el vivo aca :
https://www.youtube.com/live/Unh5dqS1v0w?si=WAbuleevBciYuLXp












