La reunión que esta semana mantuvieron el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, y su par de Misiones, Hugo Passalacqua, dejó un mensaje que fue más allá de la foto institucional. Ambos coincidieron en profundizar una agenda de trabajo conjunto para potenciar el desarrollo del Nordeste, en un contexto nacional donde las economías regionales buscan ganar competitividad frente a los cambios macroeconómicos.
El acercamiento político refleja una realidad que viene consolidándose desde hace varios años: Corrientes y Misiones representan los dos grandes motores productivos del NEA, aunque sustentados sobre modelos económicos diferentes. Mientras la provincia correntina fortaleció un esquema basado en grandes inversiones, disponibilidad de tierras y producción a escala, Misiones desarrolló durante décadas una estructura apoyada en pequeñas explotaciones, cooperativas y una sólida red industrial.
Lejos de excluirse, ambos perfiles aparecen hoy como complementarios. Esa es la base sobre la que comienza a construirse una nueva etapa de relaciones entre dos provincias que compiten en algunos mercados, pero comparten buena parte de los desafíos del futuro.

La madera cambia
La actividad foresto-industrial resume como pocas esa combinación de competencia y cooperación.
Corrientes se consolidó durante 2026 como la provincia con mayor superficie forestada del país, alcanzando unas 550.000 hectáreas implantadas, principalmente con pino y eucalipto.
Las características de sus suelos y la disponibilidad de grandes extensiones permitieron desarrollar plantaciones mecanizadas de alta productividad, transformando al norte provincial en uno de los principales polos forestales de Argentina.
Misiones conserva alrededor de 370.000 hectáreas, pero mantiene una fortaleza diferente: la industrialización.
Su territorio alberga más de 700 aserraderos y una amplia red de fábricas de tableros, compensados, laminados, aberturas y grandes plantas de pasta celulósica y papel, lo que le permite agregar mayor valor por cada metro cúbico procesado.
Precisamente allí apunta hoy la estrategia correntina. Durante décadas la provincia exportó principalmente rollizos. Ese perfil comenzó a modificarse con inversiones como Acon Timber, en Gobernador Virasoro, considerado el mayor aserradero del país, la generación energética mediante biomasa forestal a través de FRESA y proyectos industriales como la planta de celulosa fluff de ARPULP.
El objetivo es claro: transformar la enorme disponibilidad de materia prima en una industria exportadora con mayor valor agregado.
Las proyecciones para este año reflejan ese proceso. Mientras Misiones mantendría exportaciones foresto-industriales cercanas a los 490 millones de dólares, lideradas por la pasta celulósica y el papel, Corrientes alcanzaría unos 330 millones, impulsada por la rápida expansión de la madera aserrada, molduras y pellets de biomasa.
La diferencia es que Corrientes muestra el mayor ritmo de crecimiento, con una expansión estimada del 24% en volumen exportado, favorecida por el funcionamiento pleno de los grandes complejos industriales instalados en el eje Virasoro-Ituzaingó.
La pulseada yerbatera
Las diferencias también aparecen en el complejo yerbatero. Misiones concentra cerca del 85% de la superficie cultivada del país y más de 12.000 pequeños productores organizados en cooperativas.
Corrientes participa con aproximadamente el 15% de las plantaciones, localizadas principalmente en Santo Tomé y Gobernador Virasoro, donde predominan establecimientos de mayor escala y fuerte integración industrial.
La desregulación del mercado modificó ese equilibrio histórico.

En ese contexto apareció un fenómeno inédito: durante la zafriña de comienzos de 2026, Corrientes llegó a representar más del 70% del ingreso de hoja verde a los secaderos, gracias a la continuidad de la cosecha mecanizada en grandes establecimientos. A ello se suma el peso que poseen en territorio correntino algunas de las principales marcas del mercado nacional, como Taragüí y Playadito, que consolidan una posición relevante en la molienda y comercialización.

Puertos y energía
Las coincidencias entre ambas provincias aparecen con mayor claridad cuando se observa el escenario regional. Tanto Corrientes como Misiones dependen del desempeño exportador de sus economías agroindustriales y comparten la necesidad de reducir costos logísticos para ganar competitividad en los mercados internacionales.
En ese punto, la infraestructura portuaria ocupa un lugar central. Mientras el puerto de Posadas incrementa el movimiento de contenedores con madera, té y otros productos industriales hacia Rosario y Buenos Aires, Corrientes comenzó a capitalizar la puesta en marcha del puerto de Ituzaingó. La nueva terminal ya permite captar buena parte de la producción forestal del norte provincial y reducir hasta un 22% los costos logísticos de las empresas locales.
La mejora en el transporte fluvial se suma a otro activo compartido: la generación de energía a partir de biomasa. Ambas provincias concentran más del 83% de la capacidad instalada del país para producir pellets de madera y aprovechan los residuos de los aserraderos para incorporarlos a la matriz energética nacional.
Corrientes, además, suma una ventaja estructural con el respaldo de Yacyretá, la expansión de centrales de biomasa y una oferta energética que resulta determinante para atraer inversiones industriales de gran escala.

Las exportaciones también muestran perfiles diferentes. Misiones continuará liderando el complejo foresto-industrial regional con ventas estimadas en unos 490 millones de dólares, impulsadas por la pasta celulósica, el papel kraft y productos remanufacturados. Corrientes, por su parte, proyecta exportaciones cercanas a los 330 millones de dólares, aunque con el mayor crecimiento relativo gracias a la expansión de la madera aserrada, las molduras y los pellets destinados principalmente a Estados Unidos, Medio Oriente y el sudeste asiático.

Dos modelos turísticos
Las diferencias también se reflejan en el turismo, aunque bajo una lógica de complementariedad. Misiones consolidó un modelo de alcance internacional apoyado en las Cataratas del Iguazú, que reciben más de un millón y medio de visitantes por año, junto con los conjuntos jesuítico-guaraníes, los Saltos del Moconá y el Parque Temático de la Cruz. La provincia supera los dos millones de turistas anuales y cuenta con una infraestructura aeroportuaria que favorece estadías prolongadas y el crecimiento del turismo de reuniones.
Corrientes, en cambio, construyó una identidad propia alrededor del ecoturismo. Los Esteros del Iberá dejaron de ser únicamente un área protegida para convertirse en un motor de desarrollo local basado en la conservación de la biodiversidad y la reintroducción de fauna silvestre. A ese circuito se suman la pesca deportiva con devolución en el Paraná, el turismo religioso encabezado por la Basílica de Itatí y los carnavales, conformando una oferta más diversificada y con alto gasto por visitante.
En ambos casos, el desafío pasa por mejorar la conectividad y fortalecer la promoción internacional para consolidar al NEA como un destino integrado.

Competir cooperando
Más allá de las diferencias sectoriales, los indicadores generales muestran dos provincias con fortalezas distintas. Misiones posee una población levemente superior -alrededor de 1,31 millones de habitantes frente a 1,25 millones de Corrientes-, una mayor participación en el Producto Bruto Geográfico del NEA y un número más elevado de empleos privados vinculados a la agroindustria.
Corrientes, por su parte, cuenta con un territorio tres veces mayor, predominio de grandes explotaciones agropecuarias, abundante disponibilidad energética y la mayor superficie forestada del país, condiciones que favorecen la radicación de inversiones industriales de gran escala.
Ambas, sin embargo, enfrentan desafíos comunes: la informalidad laboral en las economías regionales, las crecientes exigencias ambientales de los mercados internacionales, la necesidad de garantizar cadenas productivas libres de deforestación y los históricos reclamos por asimetrías impositivas que afectan la competitividad de las empresas del Nordeste.

Encuentro político
En ese escenario cobra sentido el acercamiento político impulsado por JP Valdés y Hugo Passalacqua. La intención de fortalecer una agenda compartida trasciende la relación institucional entre dos gobiernos vecinos: busca posicionar al NEA como un bloque con mayor capacidad de negociación frente a la Nación y con mejores condiciones para el mercado externo.
La competencia entre Corrientes y Misiones seguirá existiendo. Es parte de la identidad económica de ambas provincias. Pero el contexto actual también demuestra que las oportunidades de crecimiento pasan, cada vez más, por la cooperación.
La pérdida de facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate generó una fuerte caída en los precios pagados al productor misionero, provocando protestas y suspensión de cosechas en numerosos minifundios.












