“A esta altura lo de Axel es imposible de parar. Va a ser candidato quiera o no quiera Cristina. La instalación es muy fuerte. Y nadie mide en las encuestas más que él. A lo sumo, si no arregla con los K, tendrá que enfrentarse en una PASO con un candidato que ellos banquen”. La frase bien podría pertenecer a un integrante importante del armado kicillofista, a uno de los intendentes que trabajan en la mesa chica del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), pero no: pertenece a un dirigente de larga trayectoria en el peronismo y, sobre todo, en el kirchnerismo. De buena llegada a Cristina y Máximo Kirchner.
En varios sectores del peronismo dan por descontado que Kicillof va a ser candidato a presidente “pase lo que pase”. Tienen la percepción de que el Gobernador ya decidió pisar a fondo el acelerador y que jugará su rol de candidato en una PASO o en un acuerdo con el kirchnerismo, pero no se bajará.
El motivo de la creencia es válido: el armado político que construyó y su posicionamiento en las encuestas le dan una espalda mayor a la de los demás. Hasta el momento, nadie aparece como una opción competitiva. Y mientras el tiempo pasa, Kicillof construye, a su forma, con su ritmo y con su estrategia, una candidatura presidencial que se afirma en el otro extremo de Milei.
En el MDF advierten que una parte del crecimiento del Gobernador está enlazada al momento que atraviesa el Presidente en las encuestas y en la discusión pública. Incluso, le adjudican el crecimiento de las expectativas sobre algunos outsiders a la falta de acompañamiento que, a esta altura del calendario, se ve respecto a la gestión libertaria.
Kicillof viene trabajando en una hoja de ruta bastante rigurosa. Todas las semanas hay actividades de gestión y algún plenario en la provincia al que va él o la primera línea de su agrupación. Cada unas dos semanas viaja a alguna provincia. La última fue Chaco. Más atrás en el tiempo estuvo en Córdoba y Corrientes. Hace un puñado de días apareció, en forma virtual, en un plenario en Santa Fe. Y, por último, cada unos meses busca una salida al exterior. La última fue Uruguay. Antes había estado en España.
“Axel se está escapando de la rosca política y tratando de acercarse más a la gente. A la militancia, a los dirigentes de base, a los vecinos”, sostuvo un integrante de la mesa política del Gobernador. A Kicillof parece quedarle más cómodo el mano a mano en el territorio que la mesa redonda de la política y sus vericuetos de siempre.
De esa base salió la definición que dió el último sábado en la presentación del MDF Juventud, que se realizó en San Martín. “Una alternativa fuerte no va a surgir ni de un laboratorio ni de una rosca política”, precisó. Kicillof quiere escaparse de los estereotipos de la política tradicional y construir su sello propio. O, al menos, eso intenta.
El objetivo del Gobernador es caminar y acumular. Acercar a su esquema a dirigentes y militantes del interior, y construir una retórica capaz de atraer, hacia el extremo, a una gran parte del voto anti Milei. Kicillof juega a una polarización extrema y la construye en cada uno de sus discursos. Le da forma a los polos opuestos y sistematiza la diferenciación con el Presidente como parte del armado de su cascarón de proa.
En ese camino Kicillof ha pasado de hablar, mayoritareamente, de temas de la provincia, ha tener un discurso más enfocado en las problemáticas nacionales. El caso del aumento exponencial en la mora de las familias es un ejemplo concreto. Con una serie de medidas fue, junto al gobernador riojano Ricardo Quintela, y los legisladores del PJ Federal, de los primeros en ponerse al frente de un reclamo que atraviesa a distintos estratos sociales de la Argentina.
Este jueves el Gobernador va a cerrar el Encuentro Federal por Derecho al Futuro que se realizará en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, en Ciudad Universitaria. Una nueva parada en la línea del tiempo donde se acumulan actos y plenarios. Actividades que mantienen viva la llama de su candidatura y le da una luz importante de ventaja sobre el resto de los nombres propios de la oposición con vocación de ser candidatos a presidente.












