Mark Zuckerberg, presidente ejecutivo de la tecnológica Meta, defendió el miércoles (23.09.2026) que “empoderar a las personas” con la inteligencia artificial, y no concentrar su control en pocas manos, es la mejor vía hacia un futuro seguro, pese a reconocer que esa idea se ha vuelto, en sus palabras, “sorprendentemente controvertida”.
En su intervención como parte del discurso principal de Meta Connect 2026, celebrado en California, Zuckerberg empleó el término “superinteligencia”, utilizado el martes por el presidente Donald Trump, quien anunció que Estados Unidos sustituirá oficialmente el término “inteligencia artificial” por “superinteligencia” en su documentación oficial, y rechazó ante la ONU cualquier “esquema globalista” para regular su desarrollo.
Zuckerberg usó el término “superinteligencia” en al menos dos momentos clave de su discurso: al describir el “más alto propósito” de la tecnología como la creación y no la automatización, y al proyectar que Muse, el agente personal de IA de Meta presentado hace dos semanas, será un primer paso hacia una “superinteligencia personal” para miles de millones de personas.
El empresario defendió una visión optimista de la tecnología y afirmó que construir es “un acto de amor”, con el que, dijo, su empresa vuelca su forma de entender el mundo.
Su intervención llega días después de que Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, defendiera ante el Consejo de Seguridad de la ONU una mayor cooperación internacional en materia de inteligencia artificial, mientras Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, ha advertido sobre los riesgos existenciales asociadosal rápido desarrollo de esta tecnología.
Meta presentó el Muse Charm, un dispositivo que tiene previsto ser lanzado antes de fin de año, del tamaño de la palma de la mano diseñado específicamente para hablar con Muse sin necesidad de un teléfono.
También se anunciaron nuevos modelos de lentes inteligentes, entre ellos una versión solo de audio sin cámara integrada. Sin embargo, el creador de Facebook apenas abordó las críticas más fuertes que han recibido los lentes con cámara por la invasión de la privacidad, limitándose a mencionar la luz indicadora de grabación y las medidas contra su manipulación.











