De París a Buenos Aires: la rebelión estudiantil que inspiró una protesta contra Milei

Miles de estudiantes volvieron a las calles de París para denunciar el deterioro de la educación pública. Entre barricadas, colegios bloqueados y enfrentamientos con la policía, el conflicto puso en dificultades al gobierno de Emmanuel Macron. La protesta también encontró eco en Buenos Aires, donde un grupo de jóvenes ingresó al Palacio Pizzurno con una consigna inspirada en la rebelión francesa: “Iniciar un París en Buenos Aires”.

En Francia, el movimiento nació a mediados de septiembre en los suburbios parisinos, donde los estudiantes denuncian edificios deteriorados, aulas superpobladas y profesores que faltan sin que nadie los reemplace. Las manifestaciones llegaron al corazón de la capital, mientras padres y sindicatos docentes se sumaron a los reclamos. La protesta ya se extendió a otras ciudades y abrió nuevos frentes para el Gobierno.

Barricadas en París y una respuesta que no convence

En el liceo Condorcet, una montaña de contenedores de basura bloqueaba la entrada. Clara, una estudiante cuya identidad fue preservada, cuestionó que los ministros “no toman en serio” a los jóvenes. Para ella, las jornadas de diálogo que propone el Gobierno solo servirán si terminan en “medidas concretas”.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, reconoció el malestar. “La ira de los jóvenes no surge de la nada. Nadie puede permanecer indiferente ante las angustias que expresan”, afirmó. Prometió anunciar las primeras medidas a fines de octubre, pero los estudiantes quieren respuestas antes. “Tenemos propuestas con cifras que vamos a presentar”, aseguró Riyad Rani, presidente de la Unión Sindical de Estudiantes Secundarios, quien pidió una reunión con el jefe del Gobierno para la próxima semana.

La protesta comenzó a mostrar señales de retroceso en la cantidad de establecimientos afectados, aunque sin desactivarse. El martes hubo 891 escuelas con suspensiones de clases y el miércoles fueron 459. La mayoría reabrió este jueves, pero persistieron los bloqueos y ya hay otra jornada de movilización convocada para el 13 de octubre.

Heridos, detenciones y una semana de bloqueos

En el boulevard Saint-Germain, los manifestantes levantaron barricadas para cortar el tránsito. Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad dejaron 215 estudiantes heridos, 89 trabajadores de la educación lesionados y 761 policías y gendarmes afectados, según las cifras oficiales presentadas por el ministro del Interior, Laurent Nuñez. También se registraron 6.629 detenciones desde el 28 de septiembre.

Después de que un adolescente de 15 años resultara herido por una granada aturdidora en Lens, Nuñez suspendió temporalmente el uso de esos dispositivos mientras se investiga el episodio. Lecornu aseguró que las fuerzas de seguridad “no tienen instrucciones de enfrentarse con los estudiantes”.

Los jóvenes, sin embargo, no abandonan sus planes. “Preparamos una semana negra, vamos a bloquear todos los días hasta el sábado”, advirtió Pierre, alumno del último año del liceo Condorcet, cuya identidad también fue preservada. Una encuesta de Elabe para BFMTV indicó que el 55% de los franceses apoya o expresa simpatía por las movilizaciones.

La protesta también traspasó las fronteras francesas. En Bélgica, cientos de estudiantes salieron a las calles de Lieja, donde hubo incidentes y más de un centenar de detenciones. Según Reuters, algunos manifestantes reconocieron que las movilizaciones francesas influyeron en sus reclamos. Associated Press también informó sobre protestas estudiantiles en Italia, con ocupaciones de establecimientos educativos y demandas de mayores recursos. Aunque cada país tiene sus propios conflictos, el malestar por las condiciones de la educación pública encontró expresiones en distintos puntos de Europa.

 

“Iniciar un París en Buenos Aires”

La referencia a París también apareció en una protesta argentina. Estudiantes ingresaron al Palacio Pizzurno, sede de la Secretaría de Educación, para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. En sus convocatorias plantearon “iniciar un París en Buenos Aires”, una alusión a las movilizaciones que sacuden Francia.

La reacción oficial no tardó. El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, acusó a los manifestantes de “asaltar un edificio público” y afirmó que “viven en una fantasía revolucionaria”. Según su relato, primero solicitaron hablar con las autoridades y después “saltaron el molinete y atropellaron, golpearon a la policía de consigna, rompieron una puerta de vidrio de ingreso y entraron hasta el hall”.

La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, también rechazó el episodio. “Por la fuerza, nada”, sostuvo, y anunció acciones judiciales contra los involucrados.

Javier Milei apuntó contra los dirigentes opositores que estuvieron durante la protesta, entre ellos el diputado de Unión por la Patria Itai Hagman. “Esto es lo que tenemos en frente”, escribió en X. Y fue más lejos: cuestionó a los “imbéciles cobardes de los buenos modales que ante estos eventos se orinan los pantalones”.

 

En París, los estudiantes reclaman mejores condiciones educativas y respuestas del Gobierno. En Buenos Aires, exigen el cumplimiento de una ley de financiamiento universitario. Dos conflictos diferentes, atravesados por una consigna que viajó de Francia a la Argentina y terminó en una nueva confrontación política.