“La situación en la región podría ser mayor que las históricas”

En un escenario meteorológico complejo, el río Paraná registra un marcado y progresivo ascenso frente a las costas de Capital. Con una cota actual de 5,63 metros, las autoridades municipales estiman que el nivel alcanzará entre 7,15 y 7,20 metros entre este fin de semana y el próximo martes, superando holgadamente los umbrales de alerta y evacuación.

Así lo confirmó José Pedro Ruiz, subsecretario de Gestión Integral de Riesgos y Catástrofes de la Municipalidad de Corrientes, quien precisó que el gabinete comunal despliega desde el pasado viernes intensos monitoreos de campo a lo largo de la ribera norte y sur.

El avance de las aguas ya provocó los primeros anegamientos en sectores vulnerables del ejido urbano. Hasta el momento, se contabilizan ocho familias autoevacuadas en el barrio Santa Marta y una en el Anahí, quienes debieron trasladarse preventivamente a domicilios de familiares en zonas más elevadas.

“Estamos asistiendo a esas personas que están autoevacuadas. El río está en 5,63 metros con una proyección para el fin de semana o el martes que podemos llegar a 7,15 metros, que es mucha cantidad de agua y probablemente ahí haya evacuados y tengamos que brindar otro tipo de ayuda”, dijo Ruiz.

Ante la perspectiva de un agravamiento del cuadro fluvial, el intendente capitalino mantuvo una reunión de trabajo en Casa de Gobierno junto al Gobernador de la provincia y autoridades de Defensa Civil para definir y acondicionar los centros de albergue que se activarían de ser necesario.

Respecto de los factores desencadenantes del repunte, explicó que la causa principal radica en las copiosas lluvias registradas en las altas cuencas del Paraná e Iguazú, sumado al vertido de las represas hidroeléctricas de la región, que no tienen capacidad de retención de excedentes y deben liberar el caudal ingresante. “Era lo que se esperaba, pero para un poquito más adelante, hacia fines de noviembre o diciembre”, reconoció Ruiz.

El aumento del caudal repercute directamente en la infraestructura turística y recreativa. Las playas Islas Malvinas I y II ya se encuentran clausuradas preventivamente. En tanto que en la playa Arazatí proyectan que el área útil de arena quede reducida a una franja de tan solo 10 a 15 metros, ya que con el río en 7 metros la capital se quedará prácticamente sin espacio de playa.

Aunque en lo que va de octubre las precipitaciones locales acumuladas rondan los 40 mm, la principal preocupación de las áreas operativas es la eventual coincidencia de tormentas fuertes con el río crecido. “Sabemos que 60 milímetros en una hora nos complica, y con el río alto el drenaje de la ciudad se va a complicar un poco”, advirtió el titular de Riesgos e Inundaciones.

Al comparar la coyuntura actual con las grandes inundaciones de 1982/1983 y 1997/1998 (cuando el Paraná alcanzó un récord de 9,97 metros), el funcionario remarcó una diferencia sustancial: en aquellos eventos históricos no se registraron abundantes lluvias locales. “Así como están dadas las condiciones actuales, con alta carga de humedad en toda la región, creería que esta situación podría ser mayor”, concluyó.