¿Se vuelve atractiva la apuesta por la tasa?
Respecto de la suba de la tasa de interés, Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, cree que en un escenario en el que Massa estabilice la inflación, el tipo de cambio y acumule reservas, “el plazo fijo puede ser buena opción, aunque no parece ser el escenario más probable”. Para el especialista, distinta sería la performance de bonos y acciones si el mercado “comenzara a mirar con buenos ojos a Milei”. De todos modos, “la incertidumbre es alta, el mercado está a la defensiva y eso repercute en la presión sobre el dólar”.
Sobre esto último, para Gustavo Neffa, director de Research for Traders, la primera jornada tras el batacazo libertario comenzó con bonos en dólares 12% abajo, aunque luego se remontaron un 6%-7%, en tanto las acciones “pegaron la vuelta” y es positivo “que el riesgo privado sea tenido en cuenta por inversores del exterior”. Para el especialista, la apuesta al peso y su “supertasa”, puede ser atractiva “una vez que se complete el ciclo devaluatorio”, que podría profundizarse en octubre y noviembre, forzado por las circunstancias electorales. “Por ahora, la suba de tasa de interés es estéril a los fines de frenar el dólar, ya lo vimos con anterioridad”, opinó sobre la última medida de la entidad liderada por Miguel Pesce.
De todos modos, los especialistas coinciden en que la efectividad de la inversión en moneda local dependerá del impacto en precios que tenga la devaluación. Para Ziccarelli, la inflación podrá alcanzar “los dos dígitos”, en torno al 12%-15%. Según el Gobierno, el crecimiento de los márgenes de ganancia de los “formadores de precios” debería permitir absorber el nuevo tipo de cambio sin generar traslado a precios. Atado a esto último, según la consultora PxQ, “es posible que los ahorristas prefieran esperar los resultados de las elecciones con los dólares en la mano o en el exterior” y el riesgo es que los depositantes en pesos y tenedores de deuda actúen de la misma forma, “configurando un escenario de corrida cambiaria y bancaria que imprime un riesgo no menor de espiralización e hiperinflación”.