Amenazas de tiroteos en escuelas: advierten sobre el “efecto contagio” y piden responsabilidad en redes y medios

Las amenazas de tiroteos escritas en baños de cientos de escuelas de distintas provincias encendieron la alarma en comunidades educativas de todo el país.

En los últimos días se detectaron mensajes con frases muy similares en colegios muy distantes entre si, lo que generó preocupación entre estudiantes, docentes y familias y obligó a activar protocolos preventivos.

El fenómeno ocurre semanas después del ataque armado en una escuela de la localidad santafesina de San Cristóbal, donde un adolescente abrió fuego y mató a un compañero en un caso excepcional de violencia extrema en el ámbito escolar argentino.

Desde este hecho, especialistas advierten sobre el riesgo de conductas imitativas y sobre el impacto que puede tener la circulación masiva de estos hechos en redes sociales y medios de comunicación.

Efecto contagio y nuevas formas de violencia simbólica

El psicólogo, docente e investigador Diego Tachela explicó en dálogo con La Voz que existe evidencia sobre la existencia de un “efecto contagio” en este tipo de situaciones, aunque advirtió que no se trata de fenómenos simples ni con una única causa.

“Definitivamente hay un efecto contagio en todo esto. Se está investigando que haya un reto viral en TikTok, y al parecer está probado que sí. Ese mensaje es el que muchos copian y reiteran en los baños de distintas escuelas”, señaló.

Para el especialista, la aparición de amenazas con formatos similares muestra un cambio en las formas en que se manifiesta la violencia entre adolescentes.

Más de 100 procedimientos y una decena de imputados por pintadas amenazantes en escuelas

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Redacción La Voz

“Antes la violencia era más cara a cara, entre individuos o entre grupos. Ahora aparece una amenaza masiva y pública que tiene un impacto ampliado por las redes sociales y los medios. Esto genera incertidumbre, preocupación, miedo y una sensación de inseguridad que golpea el corazón de la comunidad educativa”, explicó.

Tachela planteó que estos episodios no pueden considerarse únicamente bromas o desafíos virales, ya que toda amenaza implica un riesgo que debe ser atendido.

“Una amenaza siempre implica algún nivel de riesgo. Puede que en algunos casos no haya intención real de concretar un ataque, pero también puede haber situaciones en las que la amenaza forme parte de una planificación. Por eso es necesario analizar caso por caso y comprender qué hay detrás de estas conductas”, afirmó.

La lógica de los algoritmos y la búsqueda de visibilidad

El especialista también vinculó el fenómeno con el funcionamiento de las redes sociales y con la búsqueda de reconocimiento que atraviesa la adolescencia.. “Vivimos bajo una especie de tiranía de los likes. Hoy ser alguien en redes implica tener impacto, generar comentarios, provocar reacciones. En algunos casos, la provocación o el escándalo se convierten en formas de obtener visibilidad”, señaló

Advirtió que la difusión constante de estos episodios puede contribuir a reforzar conductas imitativas.

“La amplificación de estos hechos en redes y medios puede inspirar a otros que buscan notoriedad o reconocimiento en comunidades online que valoran ese tipo de acciones”, explicó.

Policías fren te a una escuela: una postal inusual pero que esta semana se multiplicó en varias ciudades cordobesas. (La Voz)

Cobertura mediática

Por su parte, la psicopedagoga Mariana Savid Saravia sostuvo que el efecto contagio es un fenómeno estudiado en situaciones de violencia mediática.

“No es una especulación, es un fenómeno documentado. Cuando un hecho extremo ocupa durante días las tapas de los diarios, noticieros y redes sociales, se crea un guion imitable”, afirmó.

Según la especialista, la reiteración de imágenes o detalles puede contribuir a que algunos adolescentes intenten replicar esas conductas.

“Cuando se muestran los escritos, el arma o los detalles del hecho, se entrega un modelo que puede ser copiado por chicos que buscan llamar la atención o dejar de sentirse invisibles”, explicó.

Savid Saravia advirtió que muchos adolescentes buscan reconocimiento o pertenencia, y que la visibilidad mediática puede funcionar como incentivo.

“El mensaje que reciben es que, a través de ese acto, van a ser vistos, recordados o temidos. Eso puede resultar atractivo para jóvenes que se sienten invisibles o poco reconocidos”, señaló.

Ambos especialistas coincidieron en que el fenómeno debe analizarse en el contexto de una transformación más amplia vinculada al impacto de la tecnología en la construcción de identidad adolescente.

Tachela señaló que la adolescencia es una etapa de búsqueda de reconocimiento y pertenencia, y que el entorno digital amplifica esa necesidad.

“La posibilidad de hacerse visible rápidamente frente a una audiencia masiva puede resultar especialmente atractiva en una etapa de construcción de identidad”, explicó.

Savid Saravia agregó: “Está demostrado que las noticias que provocan miedo, enojo o angustia son las que más se difunden. Ese tipo de contenido circula rápidamente y amplifica el impacto”, indicó.

En este contexto, los especialistas subrayaron la importancia de revisar cómo se comunican estos episodios para evitar reforzar conductas imitativas.

El caso de San Cristóbal, en Santa Fe, conmueve al país. Su impacto se sostiene, acentuado por la seguidilla de pintadas sobre tiroteos. (Gentileza El Litoral. )

Entre las recomendaciones mencionaron evitar la difusión reiterada de detalles que puedan funcionar como modelo de imitación, no exponer la identidad de los agresores y priorizar enfoques que aporten información preventiva.

“No se trata de ocultar la realidad, sino de informar de manera responsable para no amplificar el problema”, sostuvo Savid Saravia.

Tachela, en tanto, planteó la necesidad de avanzar hacia una educación digital integral que permita comprender cómo funcionan los algoritmos: “Necesitamos aprender no solo a usar la tecnología, sino también a convivir en el entorno digital, desarrollar pensamiento crítico y comprender cómo los contenidos pueden influir en nuestras conductas”, afirmó.

Los especialistas coincidieron en que las respuestas centradas únicamente en controles o medidas de seguridad pueden resultar insuficientes si no se abordan las causas de fondo.

El desafío para ellos es construir estrategias que incluyan a escuelas, familias, medios y plataformas digitales para prevenir la reproducción de mensajes violentos y fortalecer entornos de cuidado.