En los estudios de Multiplataforma Bitácora, durante una entrevista realizada en el programa Contá Conmigo, el productor agropecuario Mario Sellarés, responsable de la Cabaña Itá Sirí, compartió su experiencia de más de cinco décadas vinculada al campo y explicó cómo la incorporación de nuevas tecnologías de manejo y genética permitió transformar un establecimiento ganadero de Corrientes en un modelo de producción reconocido a nivel nacional.
Desde el inicio de la charla, Sellarés se definió como “un hacedor”, destacando que su mayor satisfacción pasa por formar equipos de trabajo y transmitir conocimientos adquiridos a partir de la experiencia. Aseguró que buena parte de su aprendizaje nació de los errores cometidos a lo largo de su trayectoria y sostuvo que compartir esas vivencias puede evitar que otros productores recorran el mismo camino.
“Me gusta marcar dónde está la víbora para que otros no la pisen”, expresó al explicar su filosofía de trabajo.
El productor recordó que su pasión por la actividad agropecuaria nació junto a su padre, quien además de médico dedicaba gran parte de su tiempo al campo. De él heredó la convicción de que la mejora de los procesos productivos es más importante que el incremento de los insumos, una idea que marcó el desarrollo posterior de la Cabaña Itá Sirí.

Durante la entrevista explicó cómo conoció desde muy pequeño el sistema de pastoreo racional desarrollado a partir de los estudios del físico-químico francés André Voisin y posteriormente adaptado por especialistas brasileños. A partir de esa experiencia familiar comenzó un largo camino de investigación que, luego de varios intentos, encontró su punto de inflexión gracias al trabajo de su hijo Máximo, ingeniero agrónomo.
Sellarés destacó que fue él quien logró adaptar ese sistema a las características particulares de los suelos correntinos, permitiendo multiplicar la productividad del establecimiento.
Según detalló, el campo pasó de producir entre 50 y 60 kilos de carne por hectárea a mantener actualmente un promedio cercano a los 180 y 200 kilos por hectárea, sin incrementar significativamente los costos de producción.
Uno de los aspectos centrales del método consiste en dividir los potreros en pequeñas parcelas para realizar un pastoreo rotativo que permita la recuperación natural de las pasturas antes del regreso de los animales.
Con ejemplos sencillos, explicó que administrar correctamente el tiempo de descanso del pasto permite aprovechar mucho mejor el recurso forrajero, mejorar la calidad del suelo y aumentar la carga animal sin recurrir a mayores inversiones.
Además remarcó que se trata de un sistema aplicable tanto a pequeños como a grandes productores y que su principal requisito no es el capital, sino la decisión de trabajar con planificación y constancia.
Otro de los ejes de la entrevista estuvo centrado en la importancia de la genética bovina.
Sellarés explicó que producir animales de mayor calidad no implica necesariamente mayores costos, sino tomar decisiones orientadas al mejoramiento genético mediante inseminación artificial y transferencia embrionaria.
En ese sentido señaló que la Cabaña Itá Sirí trabaja junto a reconocidos establecimientos especializados en Brangus Colorado para incorporar genética de excelencia y trasladarla progresivamente a todo su rodeo.
El productor recordó que la historia ganadera de su familia comenzó en el siglo XIX y fue evolucionando con distintas razas hasta llegar al Brangus, una raza sintética que combina las virtudes del Angus y el Brahman, adaptándose de manera eficiente a las condiciones climáticas del norte argentino.
Para Sellarés, el verdadero desafío no pasa solamente por producir reproductores de calidad, sino por incorporar esa mejora genética en todo el rodeo para incrementar la eficiencia del sistema productivo.
A lo largo de la conversación también hizo hincapié en la necesidad de aprovechar el conocimiento disponible y animarse a innovar.
Consideró que hoy la información técnica está al alcance de cualquier productor gracias a la tecnología y sostuvo que el mayor obstáculo muchas veces no es económico, sino la resistencia al cambio.
Finalmente dejó un mensaje especialmente dirigido a las nuevas generaciones vinculadas al sector agropecuario, invitándolas a capacitarse, consultar a quienes tienen experiencia y comenzar cuanto antes a implementar mejoras.
“Lo más valioso que tenemos es el tiempo. Hay que animarse a dar el primer paso, aprender y aplicar procesos que ya demostraron ser eficientes”, concluyó.
La entrevista permitió conocer la historia de una empresa familiar que convirtió la innovación, el manejo eficiente de los recursos y la mejora genética en pilares fundamentales para lograr una producción ganadera sustentable y competitiva, posicionando a la Cabaña Itá Sirí como un referente del sector agropecuario correntino.
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