“La emergencia se adelantó mucho más de lo que teníamos previsto”

El impacto del fenómeno climático conocido como el Niño comenzó a mostrar su cara más desafiante en el interior de Corrientes alterando de manera drástica los calendarios previstos por los organismos de control y asistencia. La provincia se encuentra en una etapa crítica de monitoreo y despliegue operativo, especialmente sobre la franja este que limita con el río Uruguay, donde las crecidas extraordinarias y las precipitaciones intensas ya empezaron a generar evacuaciones, anegamientos y un estado de alerta generalizado en los municipios ribereños.

Para analizar pormenorizadamente el alcance de esta contingencia, diario época dialogó con el director de Defensa Civil de la Provincia, Bruno Lovison, quien brindó un diagnóstico descarnado de la situación actual y advirtió sobre los factores de riesgo latentes para los próximos meses, donde el comportamiento de las altas cuencas internacionales marcará el pulso de la emergencia.

Una anticipación que enciende las alarmas

El eje central de la preocupación oficial no radica únicamente en los volúmenes de agua acumulados, sino en la velocidad con la que se desató el fenómeno. Lejos de los pronósticos iniciales que proyectaban un impacto gradual hacia el tramo final del ciclo, la emergencia climática precipitó sus efectos de forma prematura, cargando los suelos de humedad y saturando las cuencas hídricas regionales.

Al ser consultado sobre si este panorama agravaría aún más la situación, Lovison respondió: “No se agrava, lo que pasa que se adelantó mucho más de lo que teníamos previsto en tiempo la emergencia. No nos deja parados en un buen panorama porque empieza a cargar de agua a las cuencas y de hecho hemos tenido algunas lluvias importantes por el centro sur de la provincia, lo que deja por supuesto un suelo totalmente fértil para posibles inundaciones a futuro”.

Este escenario de saturación hídrica temprana, sumado a tormentas de gran intensidad registradas aguas arriba en el sur de Brasil, generó un efecto dominó que impacta de lleno sobre la geografía correntina. No obstante, el funcionario destacó que el trabajo constante de monitoreo diario permite mantener un grado esencial de previsibilidad operativa frente a lo imprevisto.

PASO DE LOS LIBRES MIRA CON MUCHO DETENIMIENTO LA CRECIDA DEL RÍO URUGUAY.

Santo Tomé y Paso de los Libres bajo la lupa

La situación más compleja se concentra de manera indiscutible en la cuenca del río Uruguay. Desde las localidades de Garruchos hasta Montes Caseros, los equipos técnicos y de rescate realizan un seguimiento metro a metro del comportamiento fluvial. El tránsito de esta crecida extraordinaria ha puesto en vilo a las comunidades ribereñas, registrando marcas alarmantes en los puertos locales.

Consultado sobre las mediciones récord en los puntos más castigados, Lovison detalló que el río Uruguay en Santo Tomé rozó los 12,30 metros, quedando a escasos 20 centímetros del nivel oficial de evacuación. “Es un aviso claro de lo que venimos informando y previendo”, apuntó el titular de Defensa Civil, al tiempo que confirmó que el pico de la crecida ya se desplaza hacia la zona de Paso de los Libres, donde se intensificó el despliegue de asistencia en el interior.

Río Uruguay (Zona Crítica) Picos rozando marcas de evacuación, con autoevacuados en municipios ribereños y alta incidencia de tormentas en el sur brasileño. Santo Tomé llegó a 12,30 m (a 20 cm del umbral de evacuación).

Río Paraná (Capital y Noroeste) Niveles normales para la época, promediando los 4 metros frente a la capital correntina. Ligero repunte debido a precipitaciones en el extremo norte de Misiones.

Umbrales de Referencia Corrientes Capital fija su estado de alerta a partir de los 6,50 metros y la evacuación formal a los 7 metros. La mayoría de los ribereños opera en esa franja.

Situación del río Paraná

Mientras el río Uruguay concentra los mayores esfuerzos de contención, el panorama en la traza del río Paraná se mantiene, por el momento, dentro de parámetros de normalidad estacional. Con un promedio que ronda los 4 metros frente a la capital provincial, el curso exhibe un leve incremento derivado de abundantes precipitaciones caídas en el extremo norte de la provincia de Misiones.

Sin embargo, los especialistas aclaran que la evolución futura de este caudal dependerá estrictamente de la regularidad de las lluvias en sus altas cuencas, un dato que aún no posee certeza meteorológica. Ante la consulta sobre los umbrales de peligro, Lovison recordó que la ciudad de Corrientes establece su estado de alerta en los 6,50 metros y la evacuación en los 7 metros, una franja en la que operan la mayoría de los municipios ribereños.

Más allá de las crecidas ordinarias y extraordinarias de los grandes cursos fluviales, el director de Defensa Civil advirtió sobre un peligro colateral que suele ser tanto o más destructivo: las inundaciones urbanas repentinas provocadas por tormentas severas.

“Sí, es un efecto, las inundaciones urbanas por lluvias repentinas también son otro, y quizás más potencialmente peligroso de lo que son las inundaciones que tienen un tiempo, una previsibilidad como para evacuar gente y las inundaciones urbanas no, pero son escenarios que generan este tipo de fenómenos”, dijo Lovison.

Para hacer frente a este complejo tablero climatológico, el Gobierno provincial ha instrumentado un esquema de trabajo transversal. Mediante reuniones periódicas interministeriales, cada cartera estatal aporta sus capacidades específicas al manejo centralizado de la emergencia, optimizando recursos técnicos, logísticos y humanos.

Asimismo, la estrategia contempla un canal de comunicación permanente y directo con los intendentes de las comunas afectadas. Esto permite no solo organizar con antelación los centros de evacuados y el aprovisionamiento de elementos de primera necesidad, sino también evaluar la ejecución de obras de infraestructura destinadas a mitigar el impacto hídrico en las zonas más vulnerables de la geografía correntina.

El fenómeno del Niño continuará su marcha implacable en los próximos meses, exigiendo el máximo nivel de alerta, profesionalismo y articulación institucional en una provincia que históricamente sabe de convivir y resistir ante los embates de la naturaleza.