Septiembre se despidió con una inflación que alcanzaría al 2%

La desaceleración de la inflación que había mostrado su registro más prometedor en agosto podría haber encontrado un freno durante septiembre. Las primeras estimaciones de las principales consultoras privadas ubican el índice de precios del noveno mes del año en torno al 2%, por encima del 1,7% informado para agosto.

El dato definitivo será difundido por el INDEC durante octubre, pero los relevamientos privados realizados a lo largo de septiembre muestran un escenario de menor desaceleración. Analytica y Eco Go proyectaron una inflación cercana al 2%, mientras que C&T Asesores estimó una suba del 1,9%.

La evolución de los alimentos aparece como uno de los principales factores detrás de esta previsión. Después de varios meses de mayor moderación, distintas mediciones privadas detectaron una aceleración durante septiembre, especialmente en algunos productos frescos.

Según el relevamiento de Analytica, los alimentos y bebidas registraron un incremento de 0,8% durante la última semana medida, mientras que la variación acumulada en cuatro semanas alcanzó el 2,8%. Dentro de la categoría, las verduras, tubérculos y legumbres mostraron aumentos particularmente elevados.

En tanto, LCG registró una suba de 1,7% en alimentos durante la última semana de septiembre, con un incremento acumulado de 2,7% en las últimas cuatro semanas. La consultora señaló que se trató de la tercera semana consecutiva de aumentos dentro de su medición.

Eco Go también detectó presión sobre los alimentos y proyectó para el conjunto de la categoría una variación mensual cercana al 2,2%, mientras que su estimación para el IPC general se ubicó alrededor del 2%.

A la dinámica de los alimentos se agregó durante los últimos días del mes el aumento de los combustibles. Las principales petroleras aplicaron incrementos que, según el caso, se ubicaron entre el 2% y el 5%, mientras que YPF realizó inicialmente un ajuste menor.

El impacto de los combustibles sobre la inflación no se limita al precio en los surtidores. Los aumentos también pueden trasladarse a los costos de transporte y logística y, posteriormente, a distintos bienes y servicios.

En este contexto, el Gobierno decidió postergar para noviembre la actualización del impuesto a los combustibles prevista para octubre, con el objetivo de evitar una presión adicional inmediata sobre los precios.

Las nuevas estimaciones privadas se ubican por encima de las expectativas relevadas previamente por el Banco Central. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado a fines de agosto, había proyectado una inflación de 1,8% para septiembre.

La diferencia, aunque acotada, refleja que durante el mes aparecieron algunos factores de presión que no estaban completamente incorporados en las previsiones anteriores. Agosto había marcado una desaceleración respecto de julio, cuando el IPC había alcanzado el 2,1%. Por eso, una eventual cifra cercana al 2% para septiembre significaría un freno en esa trayectoria descendente.

De todos modos, las estimaciones privadas todavía se encuentran lejos de los niveles de inflación mensual registrados durante los períodos de mayor aceleración de los precios.

El dato que publicará el INDEC permitirá determinar no solo la magnitud de la variación, sino también qué componentes explicaron la eventual aceleración.