Las lluvias de septiembre y la rápida subida del río Paraná en Corrientes encendieron las alertas ante la evolución del Niño 2026-2027. Un informe elaborado por investigadores de la Universidad Federal de Santa María, de Brasil, y de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) advierte que el fenómeno podría alcanzar su mayor intensidad entre octubre y los próximos meses.
Los especialistas recomiendan prestar atención a los pronósticos y revisar los planes de emergencia de municipios y provincias. Sin embargo, aclaran que una mayor intensidad del Niño no significa, por sí sola, que vayan a producirse inundaciones extremas ni que se repita lo ocurrido en 1982-1983.
Más lluvias en algunas zonas
Las previsiones apuntan a lluvias por encima de lo normal, especialmente en el este de la Cuenca del Plata, que comprende sectores del sur de Brasil, el litoral argentino y las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay. En cambio, para Chaco y buena parte de la cuenca del Paraguay, los pronósticos muestran un panorama más irregular.
En septiembre, algunas zonas de la cuenca acumularon más de 300 milímetros de lluvia y hubo sectores con registros superiores a los 400 milímetros. En Corrientes, el Paraná subió rápidamente después de un período de niveles bajos, aunque durante ese episodio no superó el nivel de alerta.
El informe aclara que esa evolución corresponde a lo ocurrido en septiembre y no debe confundirse con la crecida registrada en octubre, que constituye un episodio diferente.
El riesgo también depende de los ríos
Para Chaco, los investigadores señalan que no alcanza con observar cuánto llueve dentro de la provincia. También es necesario seguir la evolución del Paraná y el Paraguay, ya que ambos pueden aumentar su nivel por las precipitaciones registradas aguas arriba, incluso cuando las lluvias locales son escasas.
Si los grandes ríos están altos, el agua de las zonas urbanas y rurales puede tener mayores dificultades para escurrir. Cuando coinciden lluvias locales y niveles elevados en los ríos, pueden agravarse los anegamientos y los problemas de drenaje.
Otro aspecto que requiere atención es el aumento del agua almacenada en algunas represas entre agosto y septiembre. Según el informe, esto podría reducir el espacio disponible para recibir nuevos aportes, aunque el efecto dependerá de las lluvias, las descargas y el manejo de cada embalse.

Prevención y seguimiento
El Servicio Meteorológico Nacional prevé para octubre, noviembre y diciembre mayores probabilidades de lluvias superiores a lo habitual en el litoral argentino y en otras regiones del país. Para sectores del centro-oeste del Chaco y Formosa, anticipan condiciones normales o más lluviosas que el promedio.
Ante este escenario, los investigadores consideran prioritario comprobar que los planes de contingencia estén actualizados, que cada organismo tenga claras sus responsabilidades y que existan recursos disponibles para asistir a la población. También, recomiendan identificar las zonas más expuestas, prever lugares de alojamiento temporal y mantener una comunicación rápida con los vecinos.
El seguimiento debe combinar los pronósticos con las mediciones de lluvia, los niveles de los ríos y la información sobre las represas. Los organismos de referencia incluyen al Instituto Nacional del Agua, el Servicio Meteorológico Nacional, la Administración Provincial del Agua del Chaco, Prefectura Naval y Defensa Civil.
La principal advertencia es que la situación puede cambiar rápidamente. Los antecedentes históricos sirven para entender el comportamiento de la cuenca, pero no permiten anticipar que se repetirán los mismos resultados. Por eso, la recomendación es reforzar la prevención y adaptar las medidas hasta que se conozcan nuevos datos.












