Juan Martín Verón, productor ganadero y referente de Cabaña Yuquery, compartió en una entrevista radial la historia, el crecimiento y los desafíos de emprender en la cría de caballos criollos, una actividad que combina tradición, trabajo de campo y pasión por los animales.
El origen del proyecto se remonta a una iniciativa sencilla entre amigos. Según relató Verón, todo comenzó con la compra de algunas yeguas, sin demasiada experiencia en el rubro, pero con muchas ganas de aprender y desarrollarse. Con el tiempo, esa idea inicial se fue consolidando hasta convertirse en una cabaña con producción propia y remate anual.
“Arrancamos comprando un par de yeguas con un amigo. No teníamos mucha idea, conocíamos los caballos, pero empezamos a trabajar, a preparar animales para exposiciones y a participar en algunos remates junto a otras cabañas. El año pasado decidimos largarnos solos y hacer nuestro propio remate anual”, explicó.
Actualmente, tras 17 años de trabajo, la cabaña ya supera los 150 caballos vendidos y continúa ampliando su producción. Para Verón, el camino recorrido refleja el crecimiento de un proyecto que nació como una pasión y se transformó en una actividad productiva consolidada.
El vínculo de Juan Martín con los caballos comenzó desde muy pequeño. Recordó que su primera experiencia montando fue alrededor de los diez años en el campo de su abuelo. Desde entonces, el caballo ocupa un lugar especial en su mirada del trabajo rural.
“Siempre que llego al campo, lo primero que miro son los caballos. Antes que cualquier otra cosa observo cómo está ensillado un caballo, cómo lo cuidan. Para mí, ver cómo alguien trata a su caballo dice mucho de la persona”, sostuvo.
La elección de criar caballos criollos también tiene una explicación ligada al entorno familiar y al trabajo de campo. Verón explicó que estos animales cumplen un doble rol: son una herramienta de trabajo diaria y, al mismo tiempo, pueden competir en exposiciones y pruebas funcionales.
“Los caballos que vendemos trabajan todos los días en el campo. Son una herramienta de trabajo, como puede ser un tractor o una maquinaria. Pero además tienen el plus de poder competir en exposiciones y distintas pruebas”, señaló.
Entre esas competencias, mencionó especialmente el “Freno de Oro”, una de las pruebas más exigentes del mundo ecuestre, muy popular en Brasil. Esta competencia combina evaluaciones de morfología —similar a un concurso de belleza donde se analizan las características físicas del animal— con pruebas funcionales que simulan tareas del trabajo rural.
“El Freno de Oro dura cuatro días y combina lo mejor de la raza: la estructura del caballo y su capacidad para trabajar con hacienda. Se evalúan maniobras como apartar vacas, frenadas o manejo del animal en situaciones reales de campo”, detalló.
Aunque Cabaña Yuquerí todavía no participa de esa competencia internacional, Verón aseguró que el objetivo a futuro es llegar a ese nivel. Para lograrlo, primero se debe clasificar en instancias nacionales y ubicarse entre los mejores ejemplares del país.
La producción de caballos criollos también ha demostrado tener un mercado diverso. Según explicó el productor, sus clientes no son únicamente estancieros o trabajadores rurales. Muchas personas adquieren caballos para actividades recreativas, cabalgatas o para que sus hijos se inicien en el contacto con el campo.
“He vendido caballos a gente que tiene campo y necesita un padrillo para trabajar, pero también a personas que viven en quintas o que simplemente quieren disfrutar del caballo. Hay mucha gente que compra para participar en cabalgatas o para actividades familiares”, indicó.
Ese crecimiento de la actividad también se refleja en el interés por la raza criolla dentro del país. De acuerdo con Verón, la Asociación de Criadores de Caballos Criollos es actualmente la segunda entidad con mayor cantidad de socios dentro del ámbito rural argentino, solo por detrás de la raza bovina Angus.
El desarrollo de la cabaña también fue acompañado por la incorporación de nuevas líneas productivas. En los últimos años, la familia sumó la cría de bovinos de raza Brangus y proyecta en el futuro realizar un remate anual dedicado a esa genética. Además, trabajan con la raza ovina Texel, con la intención de continuar ampliando la producción ganadera.
El próximo desafío inmediato será el remate anual de Cabaña Yuquery, donde se ofrecerán 50 caballos entre padrillos, yeguas, potrillos y animales castrados. El evento se realizará el 10 de abril a las 17 horas en la Sociedad Rural de Bella Vista.
Previamente, el 20 de marzo se realizará un día de campo en el que los interesados podrán observar los animales que estarán disponibles en la subasta. La entrada será libre y gratuita, y los visitantes podrán recorrer las instalaciones, conocer la producción y obtener información sobre cada ejemplar.
Durante el remate, los compradores contarán con facilidades de pago de hasta 18 cuotas y flete sin costo. Los valores iniciales de las cuotas parten aproximadamente desde los 100 mil pesos, dependiendo del tipo de animal y su genética.
Para Verón, más allá del negocio, el motor principal sigue siendo la pasión por el campo y por los caballos.
“Esto es algo que se hace con mucha dedicación. Los animales requieren atención todos los días y hay mucho trabajo detrás de cada remate. Pero es una actividad que nos gusta y que queremos seguir desarrollando”, concluyó.
Los interesados en conocer más sobre la cabaña o participar del remate pueden encontrar información en las redes sociales de Cabaña Yuquerí o comunicarse directamente con sus responsables.
MIRA EL PROGRAMA COMPLETO :
https://www.youtube.com/live/uo9nrUzNXg4?si=IIlNAV_1NctYU37g












