El IPC Nacional interrumpió la dinámica de desinflación que había mostrado en los últimos tres meses y, por el contrario, aceleró durante julio, marcando una suba del 2,1%. Además, la interanual cumplió un trimestre con dinámica alcista y trepó un 33,8%. Los números no dieron señales de que la dinámica haya cambiado, sino que remarcaron que la inercia inflacionaria sigue ubicando a la nominalidad en un nivel insistemente en torno al 2% mensual. En ese sentido, la núcleo, que deja de lado los vaivenes de la estacionalidad y las decisiones tarifarias del Gobierno, aceleró y trepó un 1,8%.
Un dato relevante señalado por la consultora LCG fue que, si el Indec no hubiese postergado la aplicación de la nueva metodología basada en los hábitos de consumo de 2018, en lugar de los del 2004, la inflación habría trepado un 2,5% en julio. A inicios del 2026, el Gobierno decidió suspender la aplicación de la Encuesta de hogares (Engho) 2017-18 para la ponderación de cada rubro. Por el cambio de costumbres a nivel social, la Engho 2017-18 refleja una mayor relevancia de los gastos en servicios dentro de las canastas de los hogares.
Así, las subas que marcaron al IPC de julio, que fueron motorizadas sobre todo por los rubros más influenciados por el turismo en vacaciones de invierno, con Recreación y cultura, con una suba del 5%; y Restaurantes y hoteles, con una suba del 2,8%; a la cabeza. Es decir, las costumbres actuales implican un mayor impacto (en rigor, 0,4 puntos según LCG) de esos rubros sobre los hogares que los que mostró el IPC Nacional del Indec. Aún así, los alimentos y bebidas aceleraron en julio y treparon un 2%, tras el 1,3% de junio, lo que golpeará un poco más en sectores de bajos ingresos (la canasta alimentaria, que mide la línea de indigencia, de hecho, trepó un 2,6% en el mes).
Al dejar afuera a los estacionales y los regulados, la inflación núcleo muestra la dinámica subyacente inercial de la inflación. LCG agregó: “La inflación núcleo se movió al alza y sigue siendo elevada, revelando que la inercia todavía resulta muy difícil de domesticar. Con todo, esperamos que la inflación se estabilice apenas por debajo de la zona del 2% mensual. Los aumentos postergados en regulados (básicamente combustibles y tarifas) sostendrán la presión y parece difícil esperar una convergencia muy marcada a la baja”.
En esa línea, el director ejecutivo de Equilibra, Martín Rapetti, dijo: “La velocidad crucero de la inflación está en torno al 2% mensual. No vemos una aceleración genuina, así como no veíamos una desaceleración sostenida los meses previos. Lo que sigue en materia desinflacionaria depende de cómo sigan la actividad, el tipo de cambio y las tarifas (si es que no hay movimientos fuertes de precios internacionales)”. Así, una inflación de agosto empezando con cero luce cada vez más lejos.
Desde PPI coincidieron y sumaron que “la dinámica cambiaria será clave para determinar si la inflación retoma su tendencia descendente”.












