El Gobierno nacional convocó para el próximo viernes al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, que tendrá como misión definir un nuevo piso salarial y actualizar los montos mínimo y máximo de la prestación por desempleo. La reunión será virtual y tendrá una instancia de comisión a las 10, mientras que el plenario está previsto para las 12:30, con una segunda convocatoria a las 14.
El encuentro vuelve a poner en el centro de la discusión una pregunta que excede la negociación entre empresarios y sindicatos: ¿qué tan representativo es hoy el Salario Mínimo, Vital y Móvil de las necesidades reales de los trabajadores y sus familias?
Desde agosto, el SMVM se ubica en $376.600 para quienes cumplen una jornada legal completa, mientras que el valor para los trabajadores jornalizados es de $1.883 por hora.
Una comparación con los últimos datos publicados por el INDEC permite dimensionar el alcance de ese ingreso. En julio, una familia tipo integrada por un varón de 35 años, una mujer de 31 y dos hijos de 6 y 8 años necesitó $1.564.716 para no caer debajo de la línea de pobreza, siempre bajo el supuesto de que no paga alquiler. Para cubrir únicamente las necesidades alimentarias y no quedar debajo de la línea de indigencia requirió $708.016.
El cálculo permite establecer una relación concreta: tomando el SMVM de julio, de $372.400, esa familia necesitó un ingreso equivalente a 4,2 salarios mínimos para superar la línea de pobreza y 1,9 salarios mínimos para cubrir la canasta alimentaria.
El contraste adquiere mayor relevancia si se observa el panorama social. El último informe de pobreza del INDEC, correspondiente al segundo semestre de 2025, registró que el 28,2% de las personas se encontraba bajo la línea de pobreza y el 6,3% bajo la línea de indigencia. En términos de hogares, los porcentajes fueron del 21% y 4,8%, respectivamente.
La próxima reunión del Consejo del Salario deberá entonces discutir un nuevo valor para el piso salarial. Pero, más allá del porcentaje de aumento que finalmente se determine, los datos oficiales plantean una cuestión de fondo: si el salario mínimo pretende ser una referencia para una vida digna, la distancia entre ese piso y el costo de las necesidades básicas de una familia aparece como uno de los principales desafíos de la discusión.












